25 de Feb de 2020

Ernesto Enrique Tamayo Pimentel

Columnistas

El imaginario social del abogado en Panamá

Con motivo del Día del Abogado, el 9 de agosto, correspondiente al natalicio de don justo Arosemena. Ese intelectual, que el Dr. Octavio...

Con motivo del Día del Abogado, el 9 de agosto, correspondiente al natalicio de don justo Arosemena. Ese intelectual, que el Dr. Octavio Méndez Pereira catalogó como una de las figura de mayor relieve moral que ha producido nuestra América. Bajo este aspecto es necesario plantear la percepción o, cómo a los sociólogos nos gusta, decir ‘el imaginario social que se tiene sobre el abogado en Panamá’.

Pero antes de plantear mi perspectiva, es conveniente aclarar la diferencia entre imaginación e imaginario social. Entre estos dos conceptos hay una proximidad etimológica, pero una marcada diferencia entre ambos. Por un lado, tenemos que la imaginación es una capacidad individual que parte de la realidad social para imitarla y recrearla.

El imaginario social, son construcciones sociales que sirven de esquema para interpretar la realidad social y estos esquemas interpretativos se van a encontrar históricamente determinados. Estos son una serie de significados vitales, que nos ayuda a comprender determinadas nociones, como, por ejemplo, la imagen del amor, pues las concepciones varían con el tiempo.

El concepto de imaginario social ha sido utilizado por distintas ciencias. Desde la Filosofía, pasando por la Historia, la Psicología Social, pero con especial atención por la Sociología y esta le debe mucho al Sr. ‘Cornelius Castoriadis’ y su libro publicado ya hace bastante tiempo, por allá en los años de 1975 ‘La institución imaginaria de la sociedad’.

Desde el punto de vista sociológico los imaginarios sociales van a estar influenciados por una formación social específica. Dicha formación social va a hacerse una representación de sí misma y de los miembros que la componen.

Y esto es así, porque no solo vivimos en una realidad de hechos materiales, sino también en una región de significados, pues necesitamos darles significados a los acontecimientos por medio de esquemas interpretativos.

Indudablemente va a existir en toda formación social distintos imaginarios sociales, pero siempre uno va a ser el preponderante.

De esta forma tenemos que la imagen que se tiene del abogado a nivel mundial le debe mucho al cine. El cine lo podemos entender de una u otra forma ‘como una representación social, ya que toda película habla, consciente o inconscientemente, de la sociedad que la produjo’.

Pero al mismo tiempo el cine es creador de esquemas interpretativos, generando imaginarios colectivos en este caso con respecto al abogado.

Así, si analizamos desde un punto de vista crítico varias películas, podemos darnos cuenta de que nos manda a nivel general los siguientes mensajes: que no hay abogado honesto, que su prioridad es manipular el sistema, que son seres despreciables, que están dispuestos a todo por un precio y solo piensan en sí mismos.

Pero todas las anteriores expresiones pueden ser esgrimidas contra distintas profesiones, como, por ejemplo, del contador, se puede decir que manipula el sistema; al médico, que te trata mejor en su clínica privada que la pública; al farmacéutico; al psicólogo, etc.

Pero su común denominador es que todas se desenvuelven o tienen su campo de acción en el mercado. ‘Por lo tanto, su situación llega a ser dominada por la lógica del mercado’.

El mercado va a fomentar ciertos valores como el egoísmo, la avaricia y consumismo desenfrenado. Es así que nos vamos a encontrar en una sociedad que tiene como su único fin el afán de lucro para el consumo ostentoso de bienes.

Estos valores o desvalores, como dirían algunos, tienen influencia en todas las instituciones sociales, en todas las clases sociales y en todas las profesiones.

*OBRERO Y ESTUDIOSO DE LA SOCIOLOGÍA.