21 de Feb de 2020

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Ernesto A. Holder

Columnistas

El contexto histórico actual (II)

Otro juego de fuerzas y energías hostiles, negativas, trabajaron sin descanso en su contra (...). Y al fin murió trágicamente’.

El contexto histórico actual (II)
El contexto histórico actual (II)

Esta semana marca en el calendario de la nacionalidad como una de las de mayor importancia. Este viernes 15 de agosto celebramos 495 años de fundación de la Ciudad de Panamá por Pedrarias Dávila en 1519. Ese mismo día, hace 100 años, en 1914, el vapor SS Ancón hace la primera travesía oficial por el Canal de Panamá. Del primer evento, el libro de Ángel Rubio, La Ciudad de Panamá, cuenta que ‘El Panamá de Pedrarias Dávila fue un vivero constante de expediciones extraordinarias. En él se fraguó la aventura del Perú. Pedrarias, enamorado de las bellezas naturales de Nicaragua y deslumbrado por el rumor de los triunfos de Cortés, prefería que las expediciones siguiesen dirección del noroeste. (...) Fue la primera etapa funcional de Panamá. Y la cumplió’.

Esta ciudad de Pedrarias, conocida popularmente como Panamá La Vieja, cientos cincuenta dos años después de su fundación, y después de numerables violaciones a su integridad y a sus habitantes, sucumbió antes las amenazas que por siempre la acecharon. Dice Ángel Rubio que: ‘un juego de fuerzas y energías la crearon; eran fuerzas propicias. Otro juego de fuerzas y energías hostiles, negativas, trabajaron sin descanso en su contra (...). Y al fin murió trágicamente’.

Del segundo evento, la inauguración del Canal de Panamá, se dio como un propósito alentado durante siglos para facilitar el paso entre dos grandes océanos. El mismo Pedrarias, entre 1514 y 1526, por instrucciones de la Corona española, busca un paso seguro al Mar del Sur. En 1534, animado por las ventajas que para este fin provee el Istmo de Panamá, el rey Carlos V de España ordenó los primeros estudios topográficos sobre el terreno para la construcción de un canal transístmico. Después de esto, la historia es rica en acontecimientos y personajes, pero generalmente desconocida.

Casi 300 años después, opera el ferrocarril transístmico como eslabón de la ruta hacia el oro de California; el conde Fernando De Lesseps y el esfuerzo francés por construir un canal a nivel por el Istmo de Panamá y la capitulación de ese sueño. La tecnología y el ingenio de la época que permitió —por parte de los norteamericanos— la construcción de un canal de tres esclusas, que llevó a ese famoso primer transito del vapor Ancón.

Las dos fechas convergen en el mismo punto del calendario, en la vida de esta tierra, a lo largo de los siglos. Hoy, la ciudad y el Canal, vuelven a representar para la historia de nuestro país un punto de significativa importancia que marcará el futuro de sus habitantes.

Cien años después de iniciada la operación del Canal, la historia de este tiempo recorrido se conoce en términos generales. Los resultados de la gestión de su manejo y administración, son enteramente para el beneficio del país, aunque queda mucho por hacer en términos de una mejor distribución de sus réditos. Pero si esa es una historia de éxito, el contexto en la cual la vida nacional se desarrolla hoy no le hace justicia a los esfuerzos que se dieron durante estos 100 años por incorporar al desarrollo nacional tan importante activo.

Lo que queda de la ciudad que fundó Pedrarias, las frágiles estructuras de Panamá La Vieja, se debate entre el ruido y las vibraciones, en el centro de un desordenado engrandecimiento de la nueva ciudad. Carreteras y rascacielos contaminan el espacio visual alrededor de las ruinas y la circulación de miles de habitantes, en sus vehículos motorizados y sus apuros cotidianos, atenta contra las reminiscencias de la historia, la salud general de la población y la calidad de vida de todos.

Las amenazas ya no son de los piratas y los corsarios (creo). Cuatrocientos noventa y cinco años después de su fundación, la vida en esta ciudad se ve comprometida y amenazada por un desinterés por la cultura y la historia; la falta de consideración hacia el ambiente y la vida en común.

El reconocimiento de los hechos históricos que no salen a la luz pública en el marco de esas celebraciones (luchas obreras, luchas contra la discriminación, las vidas que se entregaron en protesta generacional por la recuperación), merece ser estudiado a profundidad y expuesto a la luz pública y al escenario de reconocimiento, mucho más de lo que están siendo presentados.

*COMUNICADOR SOCIAL.