26 de Feb de 2020

Rafael Prado

Columnistas

Ser agradecidos...

‘... es bueno que el ser humano (sea) ambicioso..., pero siempre recordando agradecer cada instante por tener las facultades para hacer..."

Tener la dicha de despertar cada día es suficiente para tomarse unos segundos y dar gracias. No tener una vida de cuentos de hadas no es motivo para cruzarse de brazos sin hacer nada y solo dedicarse a quejarse y maldecir a cuanto ser vivo se te cruce en el camino y culparlo por tu mala ‘suerte’.

La vida no es color de rosa y, si bien es cierto que cada uno tiene problemas, siempre hay alguien que se encuentra mejor que uno y muchos más con peor suerte.

La felicidad en la vida consiste en levantarse después de cada caída y buscar mejorar como individuos y ayudar a los demás dentro de sus posibilidades.

Ser agradecidos no es solo dar las gracias a alguien por un favor o una ayuda. Debemos ver el infortunio como una mera oportunidad para crecer como personas. No se debe esperar tener un problema o enfermedad para empezar a invocar a todos los espíritus del bien, santos y demás deidades, si cuando se está sano, no agradecemos por estarlo.

Como seres humanos, tenemos el problema de no ver las cosas hasta que algo empieza a fallar o salirnos mal, esto es desde temas de salud, hasta el simple mantenimiento de un carro, si no es porque el carro empieza a hacer un sonido extraño o emanar algún tipo de humo u olor desconocido, no lo llevamos al taller. Así mismo es nuestra vida, no es hasta que la desgracia toca nuestra puerta que corremos a prender todas las velas que encontremos y a pedirle a Dios que nos escuche y nos libre de todo mal. Pero no nos acordamos de Él cuando las cosas están bien, asumimos que así debe ser y que no hay por qué agradecer esto, y estamos muy equivocados.

Es inaceptable oír cómo algunos llegan a maldecir, porque no pueden tomarse unas vacaciones, o porque no pueden comprar el carro último modelo, o peor aún es cuando se cae en la envidia y se cuestiona el porqué de las adquisiciones de otros, y no vemos y damos gracias por lo poco que tenemos; cómo hay miles o millones que desearían un poco de lo que a nosotros nos ha dado la vida.

No me refiero a lo material únicamente; hay miles de padres que desearían tener un hijo sano corriendo por la casa y, sin embargo, les fue enviado un ser especial lleno de amor encarcelado de por vida en una cama y con medicamentos y en muchas casos sin ni siquiera tener la oportunidad de poder escucharlos decir ‘Mamá’ o ‘Papá’ y mucho menos oírlo decir ‘Te amo’ o un ‘Gracias’ por todo el cuidado, sacrificio y amor que les dan.

Sin embargo, vemos a niños llorando en una tienda porque el papá no le compra el último videojuego... esto, señores, es: FALTA DE VALORES en la familia, error exclusivo de los padres que no les enseñan a sus hijos a valorar el regalo de la vida y la salud que no todos tienen la suerte de poseer.

Pienso y considero que es bueno que el ser humano deba ser ambicioso, esto nos ayuda a luchar, mejorar y buscar mejores cosas para uno y sus seres queridos, pero siempre recordando agradecer cada instante por tener las facultades para hacerlo.

Ser felices es aprender a vivir con lo que se tiene y ser agradecido por esto, y tener esperanza, ver los obstáculos que nos pone la vida como retos y desafíos para mejorar y crecer como personas e hijos de Dios, recordar siempre que ‘Más se beneficia el que mejor sirve’.

—COMISIÓN DE VALORES DEL CLUB ROTARIO PANAMÁ.

*ARQUITECTO-ROTARIO.