22 de Feb de 2020

Guillermo Rolla Pimentel

Columnistas

Perspectiva en el tiempo

El servicio público lleva otros objetivos, que no siempre son adecuadamente valorizados

El progreso de la gente y la sociedad para un desarrollo humano, con mejor calidad de vida y felicidad para todos, es una meta que persiguen las ideología y la ciudadanía; pero que los egoísmos, la avaricia, el juegavivo y la violencia las desvían y distorsionan. Antes ya teníamos un ‘pro mundi beneficio’, pero ahora tenemos una fórmula social actualizada y modernizada que debe orientarnos, con ‘el Pueblo Primero’.

Rumbo al desarrollo social está la educación, la eficacia y la transparencia. Con la metodología de Acción Comunal de ‘Unión, acción, revolución’, eso es ejecutividad, trabajo, justicia social. Junto a la información, la destreza y la experiencia. Los que tienen otros objetivos económicos, deberían aplicar las tecnologías propias de esos menesteres dentro de la ética, a las esferas empresariales. El crecimiento económico es una herramienta que, aplicada generosamente, se debe utilizar en el mercado como generadora de empleo, recursos, investigaciones e inversiones; sin explotaciones de precios ni utilidades injustas, puede y tiene que ser un factor que contribuya al desarrollo social general.

El servicio público lleva otros objetivos, que no siempre son adecuadamente valorizados. Y que se refieren al bien común. Cuando intervienen las siniestras intrigas, de las pasiones mercantiles del enriquecimiento ilícito, con civiles o militares en el tráfico de influencias, de manejos de los recursos del Estado y, peor aún, cuando se llega a las armas y las drogas, se atenta no solo contra los bienes del Estado, sino contra la evolución del país, contra la ciudadanía.

La solución es la Justicia, pero cuán difícil es ejercerla, cuando todo el sistema está contaminado. Cuando los tres poderes dependen de los presupuestos que maneja la oligarquía ejecutiva.

La impunidad del pasado y el presente retroalimentan la corrupción. Si se sostienen los delitos, se continuará repitiendo el ‘proceso’. Entonces, es obligante la Justicia. Si no damos un escarmiento, si no se enjuicia a los delincuentes, si no se les expropian sus bienes mal habidos, sino se recuperan los recursos para pagar la deuda externa, para satisfacer a los pobres que les robaron sus partidas, para indemnizar a las víctimas de violación de los DDHH, patéticamente se repetirá toda la tragedia. Este tipo de discurso produjo el apoyo que el electorado expresó en las últimas elecciones.

No fueron las encuestas ni la publicidad. De debajo de las piedras surgió el total apoyo a la dignidad, el nacionalismo, la integridad, la justicia social, el respeto y estimación a un lenguaje claro por la verdad, por la claridad de posiciones y propuestas de sus partidos y dirigentes. Por la tradición y trayectoria de partidos que siempre se han definido por el bien social, el nacionalismo y la soberanía, y otros por el social cristianismo.

Vienen tiempos de grandes proyecciones que se darán en las esferas materiales, que deben tener por objetivo final el progreso de las gentes, el desarrollo social, no solo el crecimiento económico de empresas transnacionales o privatizadoras: la ampliación del Canal, los complejos logísticos, la agroindustria. Insisto, todo esto debe proyectarse a la educación de la gente, que debe ser nuestro principal valor nacional.

Cuando se aprobó la ampliación del Canal, también se dijo el Pueblo primero. Antes que el pro mundi, y endeudarnos, invertir en el desarrollo social. Aún hoy tenemos grandes limitaciones sanitarias y educativas. Entonces, hay que ejecutar la justicia y el trabajo. Cuidar nuestros recursos naturales. Si bien debemos hacer producir nuestra posición geográfica, llamada a producirnos más que solo el Canal; no debemos descuidar ningún factor. Porque el Canal no solo funciona aquí, sino que es parte de una cadena mundial, donde el peaje debe recibir la justa posición dentro de la comercialización y competitividad marítima universal.

Esta perspectiva en el tiempo deben mirarla los políticos sobre los intereses personales o electoreros. Las posibles ingenuidades, temores, incapacidades que pudieran amenazarnos, (tratados de la dictadura), así como las imposiciones internacionales que pretendan doblegarnos (OCDE, TLC) tenemos que afrontarlas con la participación leal de la gente que sale de debajo de las piedras, que salió el 9 de Enero de 1964, que sabe defender a Panamá, y que lucha por su superación, su libertad y la Justicia.

La inteligencia de nuestros técnicos, el valor de nuestros trabajadores y la decidida voluntad ejecutiva de nuestros gobernantes (Varela), deben llevaros al Panamá mejor que todos queremos.

CUENTE EN BALBOAS.

EN MEMORIA DE CARLOS IVÁN ZÚÑIGA.

*MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.