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30 de Oct de 2020

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Orlando Acosta Patiño

Columnistas

El Metro de Panamá, la educación y la cultura

Los administradores del Metro anunciaron que a la fecha se han transportado 1.2 millones de personas en la línea uno

En una entrega realizada antes de la inauguración del Metro de Panamá, afirmaba que ‘el Metro es uno de los proyectos de infraestructura de transporte urbano más importante del actual Gobierno y tendrá la capacidad de transformar el espacio, las relaciones sociales y las mentes de los ciudadanos de la capital’.

En medio de la crisis ambiental y cultural que atravesamos, donde el mosquito, la basura, el VIH hacen estragos entre la población, el Metro de Panamá ofrece una oportunidad importante para educar y transformar.

Los administradores del Metro anunciaron que a la fecha se han transportado 1.2 millones de personas en la línea uno. Los principales usuarios —me atrevería a afirmar— son los habitantes del sector noreste de la capital, provenientes del populoso distrito de San Miguelito y probablemente de corredor Transístmico y de los corregimientos de Alcalde Díaz, Ernesto Córdoba y Las Cumbres.

Fuentes de medios impresos afirman que en julio de 2014 en San Miguelito se recolectaron unas ocho toneladas de basura como parte del operativo de limpieza denominado ‘Yo sí limpio’, impulsado por el alcalde, Gerald Cumberbatch. Un operativo para el rescate del Lago de los Andes, en San Miguelito puso en evidencia que la basura y aguas negras son elementos que abundan en ese cuerpo de agua, cuyo potencial de recreación y turismo es disminuido por una cultura de la basura y su no disposición.

La ciudad de Panamá la recorre una red importante de ríos que desembocan a la bahía de Panamá. Datos de la ANAM indican que en la capital el 50 % de los ríos y afluentes posee aguas contaminadas o de mala calidad. Entre ellos el Matasnillo, Curundú, Juan Díaz y Tocumen. Una acción coordinada entre la Alcaldía, Autoridad de Aseo, la ANAM y el Metro de Panamá, podrían articular una campaña de educación para cambiar los hábitos de los ciudadanos, enviando mediante una campaña creativa el mensaje de no ensuciar. Aprovechar la afluencia de los ciudadanos, reconocidos en articular la posibilidad de hacer mejor ciudad, mediante el uso y afluencia al Metro, podría brindar resultados favorables en el mediano y corto plazo.

Articular una campaña de separación de desechos: plástico, vidrio y cartón podría ser la diferencia entre un medio ambiente sano y la salud de nuestros cuerpos de agua. Se evitarían las inundaciones y sus costosas consecuencias, apuntaríamos a la eficiente operación de la inversión millonaria de la planta de tratamiento de aguas servidas en Juan Díaz y potenciaríamos la capacidad de la red de colectoras de la infraestructura de saneamiento que también ha costado una millonada. Los índices de infestación de mosquito probablemente bajarían, al eliminar los criaderos, sería otro logro.

Bajaría la posible incidencia —mediante una campaña de conducta sexual asertiva— e incidir en impactar sobre la infestación del virus de inmunodeficiencia adquirida VIH, donde Panamá y sus jóvenes exhiben los más altos índices en la región.

El Metro de Panamá ofrece una oportunidad excepcional para cambiar conductas y hacer sentir al panameño más ciudadano, al vincularlo directamente en su responsabilidad por gozar de una mejor ciudad. Panamá para el bienestar de sus ciudadanos. Es otra forma de hacer.

ARQUITECTO