22 de Feb de 2020

Kimberly E. González González

Columnistas

Subsidios o suicidios financieros

‘... no hay una excusa razonable para seguir haciendo al panameño más dependiente del Gobierno...’.

Una de las situaciones que me ha llamado la atención, en los últimos días, ha sido el tema de los subsidios que el Gobierno propone para el supuesto ‘avance’ del país. Se están dando muchas críticas en la radio y la televisión, lo mismo sucede en la prensa escrita; no pretendo ser una más que eleva su voz de protesta, pero quisiera hacerles llegar, a nuestros líderes oficiales, el sentir de muchos jóvenes con respecto a esta situación.

Hace un par de años se decía que la educación era más completa. Cuando no existían el Internet ni las computadoras, el estudiante debía esforzarse más, ir a la biblioteca, investigar para poder hacer sus deberes; estudiaban porque sabían que esta era la única manera de salir adelante, para lograr una profesión y conseguir un buen trabajo.

Hoy día, todo lo encuentras en un computador que recibió como una donación del Gobierno, súmele a esto la beca universal que desean, aumentar, los 120 veinte que redujeron a 65 años de edad, agréguele la red de oportunidades, el apoyo para las personas con discapacidades; el subsidio de la luz, del gas, del transporte y muchas otras cosas que vienen en camino.

¿Quién no ha escuchado a su padre o madre decir la típica frase ‘a mí no me pagaban por estudiar’? Con esto no quiero decir que lo que se está haciendo esté mal, solo que entre más comodidad se le dé al ser humano, más dependiente se volverá. En realidad, todos estos beneficios los considero como un incentivo para que los estudiantes se esfuercen en mejorar sus notas y su comportamiento escolar, pero tenemos que premiar la excelencia; una beca se da para eso.

¿Qué decir del subsidio que pretenden aprobar para las madres solteras? Si bien es cierto que en Panamá el once por ciento de las madres son adolescentes, a esta edad el ser humano, bien educado y orientado, puede ser capaz de tomar sus propias decisiones y hacerse responsable de las consecuencias que estas les traigan. Cabe destacar que un embarazo, en un ochenta por ciento, significa deserción escolar.

Luego está el premio que les querían dar a aquellos que ni trabajan ni estudian. Por fortuna no ganó José Domingo Arias, propulsor de esta aberración. Existen jóvenes que desde los 18 años trabajan y a la vez estudian. ¿Por qué aquel que todos los días sale a la calle a trabajar y en la noche va a la universidad, debe pagarle a otros... por estar en casa haciendo nada? ¿Queremos que Panamá avance o que siga en la mediocridad?

Muchas son las bromas que se dan con respecto al tema: ‘Si me pagan 480 por cada hijo ¿cuánto me darían por tener dos o tres?’; ‘Me saldré de la escuela, pues el presidente me pagará por ser un Nini’; ‘Lo que está de moda es estar embarazada’; ‘Ya no tengo que trabajar, pues Varela me mantiene’. Si fuera así todo el mundo dejaría de trabajar y las mujeres empezarían a quedar embarazadas cada vez más seguido, y entonces ¿adónde estaríamos llevando a nuestro país? Por fortuna ya el presidente Varela aclaró que esas iniciativas nuevas de subsidios no son suyas, provienen de los ‘padres de la patria’.

¿Cómo darle prioridad a este tipo de situaciones, cuando hay personas esperando todavía por la indemnización del bus quemado en frente de Hosanna; panameños que viven enfermos debido al Dietilenglicol; jóvenes que no van a la escuela porque sus hogares se quemaron en un incendio; familias que aún viven en casas hechas de zinc; ancianos en la calle pidiendo limosnas; niños enfermos y sin las comodidades necesarias para llevar una vida plena.

Sé que mucho de lo que mencioné antes está en los planes del Gobierno, pero existen prioridades y creo que no hay una excusa razonable para seguir haciendo al panameño más dependiente del Gobierno; no por ganar simpatía van a llevar al país al suicidio financiero y social.

*ESTUDIANTE DE PERIODISMO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.