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08 de May de 2021

Carlos Singares

Columnistas

Acepto a Cristo

E s muy conocido el llamado que se hace a los nuevos creyentes para que suban a los púlpitos de las iglesias y repitan la frase

Es muy conocido el llamado que se hace a los nuevos creyentes para que suban a los púlpitos de las iglesias y repitan la frase: ‘Acepto a Cristo en mi corazón’, o algo parecido. En estos momentos está ‘fórmula’ se entiende por la mayoría de los cristianos, como todo lo que hay que hacer para ser perdonado y entrar a ser salvo, listo para el Reino de Dios.

Se les dice a los recientes ‘simpatizantes’ que ‘acepten’ a Cristo, como si nuestro Señor dependiera de nosotros, para que nosotros seamos perdonados.

Estos supuestos cristianos reciben y aceptan todos los beneficios: el perdón de pecados, la salvación, vida eterna, prosperidad mágica, sanación milagrosa, el amor de Dios y todo lo bueno que viene del Señor. Pero, no aceptan ni reciben la vida de sacrificios que significa rendirse a los pies del verdadero ‘autor y consumador de la fe’, Jesucristo.

Somos salvos por fe, y esa fe es muerta si no da frutos de amor. Así las cosas, al hacernos cristianos, debemos servir, adorar y obedecer a Dios.

‘Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras al mas’, Mat 11:29.

Se calcula que 2/3 partes de los creyentes del mundo (1200 millones), no han nacido de nuevo y por lo tanto no son verdaderos cristianos.

‘Les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne’, Eze 11:19.

El corazón de piedra, pertenece al mundo, y ese corazón sigue latiendo por los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria del mundo, en cientos de millones de personas que dicen ser cristianos; pero siguen maldiciendo todos los días, odiando a su prójimo, maltratando a la gente, chismeando. No han abandonado al ‘viejo hombre’, ese sujeto sigue vivito y coleando, y en sumisión al ‘príncipe de este mundo’, que es el maligno, el demonio.

‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame’, Luc 9:23.

La acción de recibir a Cristo como salvador es un primer paso fundamental, pero el cambio de tu vida, el dejar de pecar, dar la espalda a las cosas del mundo, es muy, pero muy importante. Si tu vida no ha cambiado, si tú no has cambiado, siento decirte que no eres cristiano. La buena noticia es que eso puede cambiar en este instante si tú haces el compromiso eterno de ser una nueva criatura en Cristo Jesús. Amén.

SIERVO DEL SEÑOR.