Temas Especiales

28 de Nov de 2020

Yolanda I. Crespo D.

Columnistas

El brujo del cuervo

Alucinante sátira político-social, ganó el premio Tähtifantasia en Finlandia

El brujo del cuervo es la obra maestra del reconocido escritor keniata Nügï wa Thiong’o, nominado al Premio Nobel de Literatura.

Novela de realismo mágico, situada en la imaginaria República Libre de Aburiria, semejante a Kenia. Aborda el problema racial y lingüístico.

Alucinante sátira político-social, ganó el premio Tähtifantasia en Finlandia.

Hacia 1987 el régimen del presidente Moi de Kenia, alarmado por una figura misteriosa que incitaba a la insurrección emitió una orden de arresto al Brujo del cuervo. Su labor subversiva envenenaba la mente popular. Denunció abusos, secuestros, asesinatos, la corrupción y la falta de libertad. Moi, al no poder capturarlo, destruyó todos sus libros.

Thiong’o estuvo preso por criticar la dictadura del presidente Daniel arap Moi, sus libros, prohibidos. Exiliado, enseña Literatura en la Universidad de Irvine, California.

Surge el Movimiento de la Voz del Pueblo como protesta, formado por estudiantes y mujeres en contra de los abusos del terrorismo de Estado. Se registró una serie de manifestaciones callejeras, otras en actos públicos, levantaron la ira del opresor.

El déspota había prohibido los partidos políticos, solo existía un partido, su ley era indiscutible.

La extraña enfermedad del supremo déspota de Aburiria nace de una ira tan grande que infló su cuerpo. La rabia llegó a corroer su corazón y alma. Un curandero tomó el humor de su aliento para mitigar el dolor que lo consumía. Su barbero tomó sus pelos, los mezcló con sal, hierbas, pociones mágicas, preparó un brebaje que dio a tragar a un chivo, le cosió los siete orificios de su cuerpo para liberar el maleficio. Unos demonios eran responsables de su mal, los esqueletos de sus enemigos (estudiantes, maestros, intelectuales, trabajadores, adversarios) que guardaba como trofeo estaban vengando sus fechorías. Todas las mañanas se bañaba en la sangre de sus opositores, idolatraba al demonio.

Su ministro de Relaciones Exteriores estaba encargado de erigir un monumento como la torre de Babel, para que el líder pudiera entrar directamente al cielo, hablar con Dios. Esta colosal empresa se llamaría Marcha al Cielo. Empezó la colecta para la construcción del edificio más alto del mundo. Pidieron un préstamo al Banco Global. El que presidia la empresa enfermó, quería ser blanco. Tres ministros se sometieron a cirugías plásticas en el extranjero, para mejorar sus grotescas facciones, y parecerse a los británicos.

Había hambre en el país, el déspota vivía lujosamente, abundaban los mendigos. El tirano no tenía estudios. Llegó al poder debido al servilismo y su adulación a los colonos blancos en contra de los insurgentes negros. Se creía omnipotente, sus ministros y subalternos lo llamaban altísimo, se dirigían a él en oración. Consideraba los nombres europeos cristianos, los africanos satánicos.

Pedófilo, castigó a su esposa por pedirle que no siguiera abusando niños, encerrándola en una mansión condenada al silencio y al ostracismo.

La idea de la repetición interminable se mantiene en toda la narrativa.

Kamlt es el brujo del cuervo, tenía estudios universitarios, estaba desempleado, poseía un desarrollado sentido del olfato, detectaba cómo eran las personas, tenía poder de curación, de adivinar el futuro. Había heredado estas aptitudes de su abuelo, quien le enseñó todo sobre las hierbas curativas y la magia. Estudió en la India el arte de la curación alma y cuerpo. Es perseguido, encarcelado, intentan asesinarlo. Utilizaba el espejo para capturar sombras, reflejos del corazón, los efectos de nuestras acciones afectan nuestras vidas. Kamlt se enamora de Nyawlra, lideresa de la oposición. Estaba divorciada de un traidor paramilitar, involucrado en torturas y desapariciones. Denuncia a la gente cerca del poder que enriquece ilegalmente, robando las arcas del Estado, abunda el servilismo, la corrupción.

Las mujeres se sublevan, repudian al tirano frente a una delegación extranjera. Hay un dicho Swahili: ‘Ningún hombre es héroe para su esposa’. Innumerables mujeres satisficieron la lujuria del tirano. Todos los libros llevaban su nombre. Los libros sagrados, ostentaban una introducción del dictador. Anuncian una masacre masiva televisada.

*PSICÓLOGA, ESCRITORA Y DOCENTE UNIVERSITARIA.