Temas Especiales

28 de Nov de 2020

José Antonio Ardila A. (Q.E.D.P.)

Columnistas

El Protocolo de Kioto y Taiwán

Este año se cumplen diecisiete años de la firma... de un acuerdo internacional... para evitar el cambio climático global

En diciembre de este año se cumplen diecisiete años de la firma, en la ciudad de Kyoto, Japón, de un acuerdo internacional que prevé un sistema de medidas, mecanismos y compromisos para evitar el cambio climático global.

Este acuerdo, que ha sido llamado el Protocolo de Kyoto, tiene su origen en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (1992), que busca ‘la estabilización de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático’. En él se establece una estructura general para los esfuerzos intergubernamentales encaminados a resolver el desafío del cambio climático, donde (salvo excepciones) gobiernos de economías industrializadas también se comprometieron a limitar y reducir los ingresos globales de emisiones de determinados gases, como el dióxido de carbono y el metano, que evitan que la energía infrarroja (invisible) emitida por la Tierra sea atrapada en su mayor parte en la atmósfera y reenviada otra vez a la Tierra. Ese fenómeno de retención los científicos lo han denominado Efecto Invernadero y es el que permite mantener una temperatura agradable en el planeta; garantizando, al mismo tiempo, las temperaturas templadas al retener parte de la energía que proviene del Sol.

No obstante, el desarrollo industrial moderno descontrolado ha causado concentraciones de dióxido de carbono y de otros gases en todo el mundo que han excedido la capacidad de aguante de los ecosistemas naturales, propiciando cambios en el clima con consecuencias en el ascenso en el nivel del mar, cambios en las precipitaciones, desaparición de bosques, extinción de organismos y problemas para la agricultura, contrarios al ciclo de esos ecosistemas y, por ende, un Efecto Invernadero Negativo.

Con el pasar de los años, otros países (industrializados también) se han ido adhiriendo al Protocolo, no sin antes exigir cambios en las mediciones.

El cambio climático se ha convertido en uno de los temas económicos y políticos más significativos de las últimas décadas, un asunto de gran envergadura que afecta a la política internacional, al comercio y a la sociedad. Su impacto es vasto y complicado, y atañe a todas las consideraciones sociales, económicas y ambientales referidas al desarrollo sostenible. Sin embargo, dada la influencia tan inmediata que tiene el cambio climático sobre el desarrollo nacional, la competitividad y la igualdad intergeneracional de todos los países del mundo, las acciones de amortiguamiento que se están adoptando están muy por debajo de aquello que realmente se requiere.

Desafortunadamente, Taiwán que durante mucho tiempo ha actuado prudente y acuciosamente para desempeñar su papel de miembro responsable de la comunidad internacional mediante la firma de acuerdos bilaterales y cooperaciones multilaterales y que ha acogido las decisiones y esfuerzos del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, permanece excluida, hasta la fecha, del Protocolo.

El Gobierno de Taiwán ha expresado, en reiteradas ocasiones, su deseo de involucrarse de manera convincente en los encuentros y actividades referentes a este tema, con el objetivo de ser incluida en el sistema de mutua cooperación mundial, recibiendo el apoyo y la asistencia necesarios de la comunidad internacional. Igualmente, ha expresado que integrándose a este sistema de cooperación y colaboración podrá ser partícipe de la trayectoria de desarrollo internacional, compartiendo su experiencia en protección medioambiental con todos los países del mundo.

Experiencia que se ve reflejada en la reestructuración gubernamental al crear un Ministerio de Medioambiente y Recursos Naturales, con el objetivo de orientar mejor sus esfuerzos en la prevención de la polución, el ajuste del cambio climático, la administración de las cuencas hidrográficas, la conservación de la energía, la reducción de las emisiones de carbono, la prevención de desastres y la conservación de la naturaleza; marcando, de ese modo, el comienzo de una nueva era para la creación y protección de un entorno medioambiental de bajo riesgo caracterizado por una producción limpia, una vida confortable y un ecosistema puro para los taiwaneses. ¿Cómo es posible que todavía Taiwán no participe del Protocolo de Kyoto?

*ECONOMISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO