Temas Especiales

20 de May de 2022

  • Avatar del Genaro López

    Genaro López

Columnistas

2014: evidente crisis institucional

‘... Varela, al igual que sus antecesores, no rompe con el modelo de exclusión social y la concentración de la riqueza.."

Culmina el 2014, año cargado de clientelismo y corrupción, donde el poder económico y político ejerció toda su fuerza mediática para garantizar el ‘establishment’. Un año más donde las demandas sociales del pueblo fueron desatendidas.

En lo electoral, el proceso que se vivió, y que recién finaliza, representó un proceso fraudulento, tanto en las elecciones del 4 de mayo, como en las posteriores, primando el clientelismo político, compra de votos, uso de programas gubernamentales para favorecer figuras de la partidocracia (primero del expresidente Ricardo Martinelli, luego del presidente Juan Carlos Varela), donde las autoridades electorales permitieron alianzas fuera de tiempo en abierta violación al Código Electoral y decretos promulgados, donde se otorgaron ilegalmente curules en circuitos impugnados, se permitió a personas ejercer el voto dos veces en muchos circuitos plurinominales y elegir dos diputados, y se permitió correr a quienes se les comprobó delitos electorales. Hablamos de elecciones espurias, donde se legalizó el fraude. Los resultados electorales ahondan la crisis institucional.

En medio de ello, la única alternativa popular real, el Frente Amplio por la Democracia (FAD), en una modesta campaña fue totalmente invisibilizado por los medios de comunicación, compitió en condiciones desiguales, enfrentó entre otros los 400 millones del PAN distribuidos entre toda la partidocracia.

En lo político estamos ante la presencia de un Estado en franca descomposición, una institucionalidad maltrecha que, con la presencia de un Gobierno sumamente débil, nos encamina hacia un tipo de Estado fallido. Prima la falta de credibilidad en los poderes del Estado, como resultado de corrupción e impunidad desvergonzada de quienes nos gobiernan, donde sus principales actores ninguno escapa del cuestionamiento público (autoridades, partidos, órganos del Estado, empresarios, medios de comunicación, etc.).

A su vez, el arribo de Juan Carlos Varela expresa la continuidad del modelo económico neoliberal y de gestión pública. La configuración del gabinete de Varela, estructurado por los sectores de poder económico y familiares; donde no solo se nombraron parientes en las instituciones públicas, sino que se justifica el nepotismo. Donde impera la cuestionada forma en que se asigna al contralor y la procuradora. Donde se garantizan puestos a la supuesta oposición so pretexto de la ‘gobernabilidad’.

En materia económica, si bien el PIB crece, lo hace concentrado en lagunas actividades y regiones, centrado en una alta presencia de capital extranjero, mientras el local se configura en actividades improductivas e importadoras. El déficit fiscal continúa producto de los sobrecostos, la corrupción, el gasto suntuario. La deuda pública sigue creciendo. La informalidad laboral prevalece.

En lo social, el costo de vida aumenta, demostrando que la llamada política de ‘control de precios de emergencia’ no ha sido efectiva; el derecho de todos los panameños a salud y educación sigue sin cumplirse; en vivienda la propuesta de Varela de ‘techos de esperanza’ no resuelve el déficit habitacional de la ciudad de Colón y se enmarca en el proyecto ‘Colón Puerto Libre’, el cual se corresponde con los intereses de los usuarios de la ZLC; la promesa de ‘100 % agua potable’ carece de propuesta concreta para resolver el problema que enfrentan las personas que toman a diario agua sin ningún tipo de tratamiento o cuyos hogares no reciben agua potable las 24 horas al día; el pueblo sigue viviendo el trauma del transporte público; es innegable el aumento de la delincuencia común; en lo ambiental sigue la depredación del ambiente, que entre otras cosas nos enfrentó este año a la contaminación del río La Villa.

Es decir, Varela, al igual que sus antecesores, no rompe con el modelo de exclusión social y la concentración de la riqueza que prevalece en el país, mientras las demandas sociales de los sectores marginados no se atienden. Al igual que sus antecesores apuesta a la utilización mediática de subsidios, política que impulsan los neoliberales para rehuir el debate de la ausencia de democracia económica y mala distribución de la riqueza.

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.