10 de Dic de 2022

  • Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

¿Hasta cuándo?

‘... es hora de que hagamos justicia, demos a Manuel Antonio Noriega casa por cárcel, (...). Se lo debemos’

¿Hasta cuándo?
¿Hasta cuándo?

Cuando en 1989 se da la intervención militar norteamericana en Panamá, se inicia una nueva era en nuestro país. Se abrieron las puertas a la nueva democracia, donde, con las experiencias vividas, los panameños íbamos realmente a valorar y proteger nuestras nuevas libertades y derechos. Veinticinco años más tarde, lamentablemente, nos debemos sentir avergonzados de lo que hicimos con nuestra nueva democracia.

Acabamos de salir del Gobierno más corrupto, al menos en percepción, de la historia republicana. Cuando un funcionario admite y se le detectan cuentas por 19 millones en bancos y se estima que puede tener en total 60 millones de balboas producto de sus manejos en la institución, nos da un parámetro de lo que estamos enfrentando en la limpieza de la corrupción.

Hoy, ya está en prisión el expresidente de la Corte Suprema de Justicia, arrestados un ministro, dos viceministros y más de 10 empresarios. Por investigarse faltan los ministros de Salud, Obras Públicas, Ampyme, Educación, así como otros funcionarios más. Y, por supuesto, el presidente y su secretario personal. En resumen, todo un Gobierno bajo la lupa de la justicia para reiniciar nuestra democracia, ahora sí, con separación de poderes, con transparencia, con rendición de cuentas y fiscalización por parte de la Contraloría General y la propia Asamblea Nacional.

Soy el primero en felicitar al Gobierno de Juan Carlos Varela por el esfuerzo en perfeccionar nuestra democracia. Pero, en medio de todo el esfuerzo, quisiera llamarle la atención a un pequeño detalle que, a mi gusto, le daría más justicia a sus intenciones. Y es sencillo, ¿hasta cuándo tiene que estar en una cárcel Manuel Antonio Noriega? El último general del proceso está arrestado desde 1990, más de 25 años purgando distintas penas en USA, Francia y ahora Panamá. Si bien no queremos que sea liberado, lo que en justicia sí pretendemos es que se le dé casa por cárcel, a sus 80 años y donde su cambio de lugar no implicaría ningún riesgo de seguridad al Estado panameño ni a ningún otro Estado.

Noriega es el último de los miembros del proceso militar aún bajo arresto. No hay dudas de que aún persisten algunos panameños en concentrar su odio al proceso en la figura del general, pero la gran mayoría de los nacionales ya considera que perfectamente puede terminar de cumplir su condena en casa con sus hijas y nietos. Si Noriega no hubiese sido llevado a USA en 1990 y hubiese sido condenado en Panamá por sus supuestos delitos, hace cinco años estaría libre. ¿Por qué los presidentes Martinelli y ahora Varela no permiten que termine su condena en casa? ¿Qué peligro significa Noriega al Estado o a alguien si está en su casa bajo arresto domiciliario?

La historia juega con nuestro destino por decisiones que tomamos. Si Noriega hubiese muerto peleando en diciembre del 89 con las tropas norteamericanas, sería el símbolo hoy de la lucha antiimperialista latinoamericana, héroe de las izquierdas latinas. En cambio, arrestado y llevado a USA pasa a ser un detenido con un número y hoy aún permanece detenido por caprichos en el sistema panameño. Curiosamente, en los tres casos más dramáticos de los que se le acusa, Noriega no tuvo nada que ver. El del padre Gallegos fue un caso donde hay más participación de la familia Vernaza que de la entonces Guardia Nacional, y definitivamente ninguna participación de Noriega.

En el caso del Dr. Spadafora se dio un juicio y dos confesos, Bruce Lee y Muñecón, que pagaron 20 años de cárcel, ninguno de los dos involucró a Noriega. En el caso de la masacre del 3 de octubre es evidente que Noriega hubiese preferido interrogarlos y saber la totalidad de los involucrados en el golpe antes que matarlos, no dudo que quienes ordenaron el asesinato simplemente querían callarlos y evitar verse involucrados.

Las preguntas hoy son: ¿Quiénes no quieren que Noriega esté en su casa? ¿Por qué? ¿Por qué mantenerlo en una cárcel donde controlan quiénes lo visitan y quiénes hablan con él? ¿A qué temen estos políticos? Toda la oficialidad de la Guardia Nacional y de las Fuerzas de Defensa está libre, todos se han resocializado, muchos opinan en radio y TV. ¿Es que ellos no saben lo que sabe Noriega? Creo que es hora de que hagamos justicia, demos a Manuel Antonio Noriega casa por cárcel, permitamos que este hombre de 80 años pase sus últimos años con hijas, nietos y bisnietos y no esté, como ha estado por más de 25 años, en una prisión. Se lo debemos.

ANALISTA POLÍTICO.