09 de Ago de 2022

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    Genaro López

Columnistas

El agua como derecho humano

Se deben tomar medidas urgentes que garanticen agua potable a todas las comunidades y que hagan realmente eficientes al IDAAN.

El agua es la esencia de la vida. El agua potable y el saneamiento son indispensables para la vida y la salud, y fundamentales para la dignidad de toda persona. Según expertos, cada persona necesita aproximadamente 20 litros de agua al día, que le permitan cumplir funciones vitales de vida: beber, cocinar, asearse.

El agua es un derecho humano básico. La Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, así lo reconocen. En 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas aprobó su Observación general Nº 15 sobre el derecho al agua, en la que este derecho se definió como el derecho de todos ‘a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible para el uso personal y doméstico'. En 2006, la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos, de las Naciones Unidas, aprobó las directrices para la realización del derecho al agua potable y al saneamiento. En 2008, el Consejo de Derechos Humanos creó el mandato del ‘Experto independiente sobre la cuestión de las obligaciones de derechos humanos relacionadas con el acceso al agua potable y el saneamiento' para esclarecer el alcance y el contenido de esas obligaciones.

Sin embargo, en ciudad de Panamá y el distrito de San Miguelito, casi 200 000 personas toman a diario agua sin ningún tipo de tratamientos, y más de 500 000 personas (15 % de la población) no disponen del vital líquido. Y aunque estas cifras de por sí ya revelan una situación preocupante, la realidad puede ser mucho peor, porque cientos de personas pobres, que viven en asentamientos informales muchas veces, no están contabilizadas en las estadísticas nacionales.

El suministro de agua vía acueducto (proporcionada principalmente por el IDAAN), que garantiza un alto nivel de protección contra la contaminación, es cada vez más ineficiente producto de la políticas públicas dirigidas a restar participación estatal y dejar en manos privadas el suministro. En este escenarios es recurrente la ruptura de tuberías donde se desperdician miles de galones de agua potable (45 % del agua potable se pierde), la interrupción del servicio por horas (en comunidades de La Chorrera, hasta por una semana), la falta de mantenimiento adecuado a las potabilizadoras.

Estas son algunas de las condiciones que llevan a los pobladores a movilizarse para exigir se respete su derecho al agua. En las dos últimas semanas han sido crecientes las movilizaciones comunales exigiendo agua. Las mismas van a continuar en la medida en que el Gobierno está demostrando ser ineficiente en la atención del problema. El problema no se resuelve con represión y cárcel, tal como amenaza Varela.

El pueblo panameño no olvida que cuando se privatizó el servicio de energía y telecomunicaciones, se utilizaron tácticas dirigidas a provocar la ineficiencia en el suministro, a fin de desesperar a la población y aceptar su privatización. Hoy, frente al tema del agua, el pueblo se pregunta ¿será que se busca provocar una crisis en el abastecimiento del líquido vital para justificar la privatización del servicio? Recordar que en diversas ocasiones los grupos de poder económico y sus Gobiernos han presentado propuestas en el sentido de externalizar el servicio, a través de las llamadas Asociaciones Público-Privadas.

Se deben tomar medidas urgentes que garanticen agua potable a todas las comunidades y que hagan realmente eficientes al IDAAN. Debe existir un plan real de emergencia que garantice agua a las comunidades, en especial a las más pobres y apartadas. El agua en todas sus formas es un bien común y su acceso es un derecho humano fundamental e inalienable. El agua no es mercancía.

*SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.