Temas Especiales

29 de Mar de 2020

Vicente A. Caballero Díaz

Columnistas

La Escuela Normal y su importancia histórica

Es competencia de la Sociedad Civil y de los diputados abordar este tema de actualidad

Retomo nuevamente el valor histórico de la Escuela Normal ‘J. D. Arosemena', de cuya importancia me referí en un extenso artículo en este mismo Diario por los años de 1965, en mi calidad de delegado provincial ad honórem de la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico bajo la Dirección de la ilustre Dra. Reina Torres de Araúz. En esa ocasión reiteramos nuestra valoración de uno de los centros educativo más grande de América que llama poderosamente la atención a visitantes y locales que nos detenemos por momentos ante el imponente frontispicio que guarda en su seno vestigios coloniales que los veragüenses deben apreciar y defender a toda costa.

De allí que por algún momento me referí a estos elementos estructurales que luego tuvieron cabida en la Ley 54 de 12 de diciembre de 1984, mediante la cual se declaró ‘Monumento Histórico Nacional el edificio que alberga a la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena...'. Tal como expresa así escuetamente el artículo único que hace referencia al ‘edificio' sin más definiciones, limitaciones, prohibiciones y otras consideraciones que debieron ser propias de la mencionada Ley.

Originalmente, la Escuela Normal de Santiago estaba formada por el edificio de dormitorios, edificio de enseñanzas: que incluye las aulas de clases, salón de estudio, biblioteca, museo, salón de Economía Doméstica, archivos y despacho para la secretaria y administración, aula máxima, lavandería, cocina y sus dependencias, enfermería y botiquín, según la distribución de los planos originales; oficinas del director y subdirector, edificio de talleres de Artes Industriales, el gimnasio y el campo de juego. Se está hablando de una ocupación de cuatro hectáreas un cuarto. Posteriormente se construyó el internado para varones.

La Ley sobre protección de los edificios históricos en vigencia es determinante al asignar a la Dirección de Patrimonio Histórico el fuerte papel como el custodio de sus instalaciones y prohibir actos y eventos que distorsionen la integridad histórica de este Templo del saber o que rompan su estructura original. Debemos legislar para el futuro y prohibir que se permitan actos o eventos que pueden empañar el concepto e integridad histórica de la Normal de Santiago. La ministra de Educación es pilar esencial en esta noble tarea de impulsar y salvaguardar el legado cultural de los pueblos. En consecuencia, considero que la Ley 54 es imprecisa y deja portillos peligrosos comprometedores y sin protección cualquier cantidad de instalaciones físicas que forman parte integral de los edificios de la Escuela Normal. El veragüense común entiende perfectamente, y todos los egresados, que los componentes que están dentro de las casi cuatro hectáreas y media de terrenos constituyen parte de su Patrimonio Histórico, por lo que la mencionada Ley debe ser precisa y coherente con la Constitución Nacional. Todos estos bienes inmuebles que son parte de la Escuela Normal son testimonios del pasado normalista y desde su fundación. Es competencia de la Sociedad Civil y de los diputados abordar este tema de actualidad.

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