Temas Especiales

26 de Jan de 2021

Guillermo Rolla Pimentel

Columnistas

Acción social

El pueblo y el panameñismo luchamos por la soberanía total. Devolución del canal y sus tierras sin ningún tutelaje de potencias extranjeras

Las sociedades en sus evoluciones progresistas han ido experimentando diferentes metodologías de Gobierno y varias ideologías en las áreas políticas, militares, científicas, económicas y sociológicas. Desde los egipcios y sumerios, a los grecorromanos, el renacimiento y la Revolución francesa, científica e industrial. Se ha buscado el progreso, la paz, la felicidad, pero se han conformado tradicionalmente clases con la hegemonías de grupos de autoridad económicas, político militar, y la dependencia de las mayorías que se han mantenido en la ignorancia, la incultura y la pobreza. Estos sectores y las regiones que habitan, siempre han intentado un desarrollo colectivo y homogéneo, con prácticas socializantes y protecciones nacionales a través de la historia. En Panamá los partidos políticos y las revoluciones han llevado esta orientación. Pero manipulaciones internacionales e interés mercantiles locales han desviado o distorsionando sus objetivos.

El nacionalismo se ha utilizado para el beneficio de comerciantes locales y transnacionales y la comunidad permanecen con gruesos bolsones de postergación en las áreas marginales y comarcas. El panameñismo ha sido perseguido y violentado por las oligarquías económicas, las corporaciones salvajes y el militarismo ingenuo oportunista local, siendo desviado a tratados diferentes a los planteados por el pueblo el 9 de Enero del 64. El pueblo y el panameñismo luchamos por la soberanía total. Devolución del canal y sus tierras sin ningún tutelaje de potencias extranjeras. Pero nos dejaron convertidos en protectorado. La modernización y socialización económica, para superar las dependencias, las imposiciones y listas coloreadas de organizaciones salvajes explotadoras es un debate permanente sostenido entre los desarrollistas junto a los empresarios éticos del continente, y los sórdidos y codiciosos comerciantes que anteponen el dinero a la felicidad social y cultural del país.

La sociedad civil, los trabajadores, los profesionales, las religiones, el papa exigen justicia y desarrollo social que se concrete en agua, alimentos a precios regulados, transporte, educación, constituyente y paz; que son salud y vida para todos. Y no solo desviarse al crecimiento económico y a la distorsión de los negocios y el comercio hacia el fraude, la estafa y el robo, al margen de la ética, las normas legales y gremiales, de honestidad, capacidad e identificación con las necesidades y caminos del pueblo cliente-trabajador.

La familia es el molde psicosocial de los ciudadanos, su trayectoria y responsabilidad es el prestigio comunal, y sus valores, eficiencia, trabajos y valiente lealtad son su valorización íntima y nacional. Las inversiones, la tecnología y las investigaciones son valiosas; pero la inteligencia, el humanismo y la moral social y religiosa son el motor y timón del progreso del planeta y la humanidad. La justicia legal e institucional son necesarias como prevención a la corrupción, la impunidad, el cinismo y el juegavivo. La denuncia de las ilegalidades, la dedicación al trabajo y el aporte de las organizaciones empresariales dedicadas a la responsabilidad social y al bien común.

Las privatizaciones, tercerizaciones y otras hierbas son altamente riesgosas por la contaminación de los vicios de los explotadores tramposos infiltrados en empresas y Gobiernos; con el disfraz del mercado y la seguridad supuestamente jurídica sin considerar la justicia humana gástrica y cerebral de todos los prójimos. A Dios rogando y con el mazo dando es la ejecutividad racional y efectiva. Todos los que aquí vivimos y trabajamos estamos llamados a compartir esfuerzos y acciones por ‘Un Panamá mejor' y ‘el Pueblo primero' con equidad.

Las víctimas de la violación de los DDHH y sus familiares, desaparecidos, exilados y torturados, los hermanos comarcales, los marginados por la ignorancia, la pobreza y la desnutrición, son los que nos siguen llamando a la Unidad, la Acción y la Revolución.

MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.

—CUENTE EN BALBOAS. EN MEMORIA DE CRISTINA PIMENTEL (Q. E. P. D.) EN SU 102 CUMPLEAÑOS.