Temas Especiales

22 de Jan de 2021

Carlos E. Rangel Martín

Columnistas

Es hora de sanear la Concacaf

La Concacaf han contestado a las protestas de los jugadores panameños con injustificadas y elevadas sanciones

Cualquiera que haya visto el partido de fútbol entre Panamá y México el pasado 19 de julio, no necesita ser un experto en ese deporte para percatarse de que el árbitro estaba abiertamente parcializado a favor del equipo mexicano, lo que confirma la sospecha de que, durante años, algunos dirigentes de la Confederación de Fútbol Asociado de Norte y Centro América y del Caribe (Concacaf) han estado acomodando subrepticiamente las condiciones de los encuentros, para favorecer a los equipos de los países que más fanáticos tengan, y así sacarle la mayor ganancia posible a los derechos comerciales y a los boletos para los estadios.

Para mayor afrenta, en lugar de iniciar una seria investigación por la actuación del señalado árbitro, la Concacaf han contestado a las protestas de los jugadores panameños con injustificadas y elevadas sanciones, con la aparente intención de intimidarlos, lo que solo reconfirma su mafiosa manipulación de unos juegos llamados a hermanar, no a enemistar a los pueblos.

Este entuerto hace recordar la ocasión en que el apoderado de Roberto ‘Mano de Piedra' Durán rápidamente aceptó una pelea de revancha con Sugar Ray Leonard, a sabiendas de que nuestro campeón había perdido condiciones enormemente después de conquistar el título ‘Welterweight', y que una pérdida ‘aparentemente limpia' de una segunda pelea hubiera conducido a varias peleas posteriores, con todas las ganancias millonarias que ello representaba; únicamente que no contaba con el famoso ‘No Más' de nuestro campeón.

Ya que no muestra ninguna intención de hacerlo, sería iluso esperar que la dirigencia de la Concacaf, aún actuando como juez dudosamente imparcial, lleve a cabo una debida investigación sobre la acomodación de juegos; entonces, asumiendo que sus dirigentes no hayan estado metidos en ningún chanchullo, le cabría a la dirigencia de la Federación Panameña de Fútbol (Fepafut) solicitar dicha investigación a un nivel más elevado, como debiera serlo la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).

Si ni la Fepafut o la FIFA contribuyeran decisivamente para imponerle transparencia a la Concacaf, le tocaría a nuestra canciller solicitar una investigación conjunta a las Procuraduría Generales de Panamá y de los EE.UU., para llevar ante la ley a los miembros de las diferentes organizaciones deportivas que hayan participado en estas fechorías.

Finalmente, de pretender nuestro Gobierno desentenderse de este insulto al país, le toca al pueblo panameño abstenerse de asistir a cualquier juego organizado por la Concacaf y exigirle a nuestro presidente que tome cartas en el asunto, porque sería el colmo que, encima de observar la casi completa corrupción de nuestra clase política ni siquiera podamos contemplar un partido de fútbol para tratar de olvidarnos, aunque solo momentáneamente, de tanta sinvergüenzura.

*JUBILADO DEL CUERPO DE INGENIEROS DE EU.