22 de Feb de 2020

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Franklin Castrellón Morales

Columnistas

Desarrollo logístico: puerto de Corozal, necesidad urgente

La propuesta de la Autoridad del Canal de Panamá de construir un puerto para buques Neopanamax en un área estratégica de Corozal

La propuesta de la Autoridad del Canal de Panamá de construir un puerto para buques Neopanamax en un área estratégica de Corozal, ha provocado un interesante debate entre quienes defienden la necesidad de ejecutar ese proyecto como elemento fundamental del desarrollo de Panamá como centro logístico regional, y quienes se oponen, parcial o totalmente, alegando diversas razones.

A los adversarios al puerto de Corozal los identifico en dos categorías: 1) Los residentes cercanos a Corozal que, con todo el derecho del mundo, temen que el nuevo puerto afecte aún más su calidad de vida, en virtud de residir en un área de intensa actividad marítimo-portuaria; 2) Políticos y grupos organizados por quien intenta consolidar un monopolio portuario en el servicio de trasbordo en los litorales Atlántico y Pacífico.

Excluyo de quienes se oponen al puerto de Corozal a los prácticos del Canal, porque, si bien el presidente de la Unión de Prácticos, Rainiero Salas, ha expresado reservas por el riesgo durante las maniobras en las radas de Balboa y Miraflores, concede que al Canal hay que sacarle el mayor provecho posible, pero dándole prioridad a la seguridad de la navegación. Otros prácticos con quienes he conversado sobre el tema comparten la inquietud de Salas, pero consideran que ellas se pueden resolver con una buena coordinación con la administración para que su experiencia sea tomada en cuenta en el diseño del puerto y sus canales de navegación y radas de maniobras.

Los residentes deben comprender que las riberas del Canal tienen una vocación marítima y logística, y en tal virtud deben reconocer que están sujetos a la Ley 21 de 2 de julio de 1997 que aprueba el Plan General de Uso, Conservación y Desarrollo del área del Canal. Uno y otro grupo alega que la mejor opción a la creciente demanda de servicios portuarios es el desarrollo del puerto de Farfán-Palo Seco, propuesto en 2005 por un estudio técnico realizado para la ACP, a solicitud del Gobierno, por la consultora estadounidense Moffat & Nichol (M&N).

Impulsado por el congestionamiento de los puertos de la costa oeste de Estados Unidos y el creciente comercio entre Asia y Estados Unidos y con Sudamérica, el estudio de M&N recomendaba la construcción de un puerto con capacidad para acomodar buques Pospanamax, en una isla desarrollada en alta mar con material excavado de la ampliación del Canal y conectada a tierra firme por un camellón, también construido con material excavado de la ampliación.

El puerto de Farfán-Palo Seco tendría conectividad con el ferrocarril, para facilitar el trasbordo de carga hacia el Atlántico, a través de un ramal y la construcción de un nuevo puente sobre el Canal o la adecuación del puente de las Américas. Un consorcio integrado por dos operadores portuarios globales —COSCO Pacific Limited y Ports America Group— iniciaron negociaciones con el Gobierno para desarrollar el proyecto. Su ejecución hubiese potenciado a Panamá como centro logístico y de distribución de carga. Pero el operador del puerto de Balboa interpuso recursos ante la Corte Suprema de Justicia, bloqueando el proceso. La resolución de los recursos se dilató y, en el ínterin, sobrevino la crisis mundial de 2008, dando al traste con la ventana de oportunidad que se abrió entonces para Panamá.

Entre quienes favorecen el puerto de Corozal figuran la Cámara Marítima de Panamá que, a través de sus dos últimos presidentes (Willys Delvalle y Juan Carlos Croston), ha expresado la urgente necesidad de esa terminal, el ferrocarril de Panamá y varios operadores portuarios globales, como APM Terminals, que maneja 62 puertos en 38 países. De hecho, el puerto de Corozal convertiría a Panamá en centro de operaciones regionales de las principales navieras del mundo.

El puerto de Farfán-Palo Seco es inviable hoy día, pues —aparte de los enormes costos que demandaría su construcción, al no haberse aprovechado el material excavado de la ampliación del Canal y sin conexión ferroviaria— solo serviría a las operaciones de trasbordo en el litoral Pacífico. En cambio, el puerto de Corozal concesionado por la ACP, mediante una licitación abierta a un operador global, fortalecería las operaciones de trasbordo en ambos litorales, ampliaría la base de ingresos del Estado y potenciaría el desarrollo de Panamá como centro logístico regional, uno de los grandes objetivos de la Estrategia Marítima.

En conclusión, el puerto de Corozal generaría ingresos adicionales al Estado para apoyar programas de inclusión social, generaría miles de fuentes de empleo bien remuneradas para obreros, técnicos y profesionales, abriría oportunidades a la industria marítima auxiliar y contribuiría a materializar nuestro gran objetivo histórico, optimizar para el beneficio de Panamá y los panameños su principal recurso: la posición geográfica. Sus beneficios superan, en exceso, las exoneraciones fiscales propuestas para equipararlo con los demás puertos internacionales.

PERIODISTA