27 de Feb de 2020

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Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

El arrabal santanero: protagonista auténtico del Acto Separatista de 1903 (I)

La nación panameña existe como una comunidad de intereses desde el siglo XVI, es la hija de un parto difícil, doloroso y traumático

La nación panameña existe como una comunidad de intereses desde el siglo XVI, es la hija de un parto difícil, doloroso y traumático, su personalidad sumativa y aluvional la caracteriza. Somos una identidad múltiple, a lo largo de nuestro acontecer cada etnia y cultura nos aportan sus diferencias, pero el convivir social hace de nosotros una nación multicolor, multilingüe y pluricultural. No somos uno y simple, somos heterogéneos y complejos, tenemos múltiples herencias, somos distintas patrias en una, somos el producto de un activo proceso de interfecundación cultural. El aporte de lo diferente es lo que nos da singularidad.

Durante el siglo XIX dos fuerzas históricas definen sus rumbos nacionales. Panamá en 1821 se independiza de España y voluntariamente se une al sueño de Simón Bolívar el de la Patria Grande, la Gran Colombia. Fenecido ese proyecto de solidaridad de la América Criolla, Panamá en distintos movimientos autonomistas y separatistas, manifiesta su indeclinable voluntad de romper los vínculos con Nueva Granada o Colombia. Así lo son los actos separatistas de 1830 y 31 con José Domingo Espinar y Juan Eligio Alzuru.

En 1840 Tomás Herrera declara el Estado Libre del Istmo. Así nace la primera República de Panamá. El Estado Federal se desarrolla de 1855 a 1885, creación de Justo Arosemena. En 1861, el Convenio de Colón con Santiago de la Guardia reclama nuestros derechos federalistas. La Guerra de los Mil Días de 1899 a 1902 plantea la actitud inequívoca de los panameños de seguir nuestro propio sendero, Belisario Porras y Victoriano Lorenzo representan ese sentir nacional.

Paralelamente el Coloso del Norte con el Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe, aplica la política del Gran Garrote y la Diplomacia del Dólar. Su expansionismo sin límites los hace apoderarse de los vastos territorios mexicanos de Texas a la California, conquistan Cuba, Puerto Rico, Las Filipinas, Guam y Hawái, su dominio estratégico se extiende en todo el Caribe y el Pacífico Norte. Ya habían adquirido La Lousiana, Alaska y la Florida. En 1846 asumen el control del Istmo de Panamá, cuando Nueva Granada, a través del Tratado Mallarino -Bidlack, cede su soberanía, para impedir los movimientos separatistas de los panameños. Se dan once intervenciones norteamericanas en Panamá durante el siglo XIX. Para completar su rompecabezas geopolítico y dar el jaque mate imperial, solo les falta el control absoluto del Istmo de Panamá y hacer el Canal que tanto ambicionan.

Sigue mañana...

DOCENTE Y ESCRITOR.