25 de Feb de 2020

Franklin Paz Rodríguez

Columnistas

Parquímetros, taxímetros, diablos rojos y chances casados (II)

En la transformación del servicio de taxis, pretenden solucionarlo en su totalidad con la imposición de un taxímetro

En la transformación del servicio de taxis, pretenden solucionarlo en su totalidad con la imposición de un taxímetro. Este instrumento ¿asegurará que el auto cuenta con seguro vigente? ¿Que el chofer es el dueño del taxi? ¿Que no se niegue llevar a un destino específico? ¿Que no suban a pasajeros externos y compartir la ruta sin dividir el pasaje? Las expectativas de mejora del servicio van mucho más allá que el cálculo de la tarifa.

La gran promesa desde hace dos Gobiernos es la transformación del sistema de buses, mediante la profesionalización del servicio y todos somos testigos de la descortesía e inseguridad que producen los choferes del nuevo sistema con su manejo desordenado, que reclaman para sí los carriles exclusivos y el resto de carriles también. Las pretensiones de manipular el país con huelgas infundadas muestran un pulseo de poder que un esquema de verdadera profesionalización del servicio no permitiría.

¿Cuál es el último cuento de esta utopía futurista tipo ‘Volver al Futuro '? Que aumentando en un 2 % la comisión que se paga a los billeteros, se va a evitar que quienes coaccionan ilegalmente la venta de lotería, dejarán sus prácticas de atropello.

¿En qué fallan todas estas propuestas? En que todas estas situaciones provienen de la anarquía de un país donde la impunidad recorre de lo chico a lo grande, en donde las expresiones ‘está prohibido ', ‘eso es ilegal... ' no encuentra eco en los infractores, pues cuentan con que nadie fiscalizará su modo de generar ingresos por fuera de las normas.

Sin un sistema de control, todo acabará en el negociado de la venta de taxímetros y en un 2 % menos de ingresos a la Lotería Nacional de Beneficencia.

Quienes piensan que gestionar este cambio es difícil, no han pensado que lo difícil será cuando otra idea mejor pensada quiera sustituir al nuevo estado de las cosas.

¡Hablemos en el 2045!

INGENIERO INDUSTRIAL.