Temas Especiales

24 de Nov de 2020

Aquilino Ortega Luna

Columnistas

Una imagen en muletas

La estrategia de divulgación es débil, fraccionada y carente de consistencia. Lo que se divulga es poco

Sin lugar a dudas, la imagen en materia de comunicación del Gobierno del presidente Juan Carlos Varela, al menos en los 19 meses transcurridos, se moviliza en muletas, manteniéndolo en una permanente crisis de gobernabilidad.

Lo triste es que dicha situación parece no encontrar una salida, no porque no existan comunicadores capacitados manejando la comunicación del Estado, sino simple y sencillamente porque la estrategia de comunicación, al igual que el cacareado ‘Plan de Gobierno' del actual jefe del Ejecutivo, no ha pasado de ser eso, un plan.

La estrategia de divulgación es débil, fraccionada y carente de consistencia. Lo que se divulga es poco. No se ven ‘fuegos artificiales' ni se escuchan ‘cantos de sirenas', con los proyectos insignia. En una acción recurrente, la promoción y publicidad de los mismos, es casi nula. Se sigue prometiendo extemporáneamente, fuera la campaña política.

La vocería oficial carece de contundencia, tanto política como institucional. Los voceros se limitan a suministrar información solo desde el punto de vista oficial, soslayando muchas veces las opiniones de los distintos sectores involucrados en el tema.

La personalidad en el manejo mediático, en la Presidencia de la República, brilla por su ausencia. Eso de patear calle, pasó a ser historia. Ahora sudamos ‘Chanel No. 5'. Se hizo catarsis.

La atención a la prensa pareciera ser casi obligatoria, adolece de mística. Dos agasajos a los periodistas en su día, en el mismo lugar sombrío, con bollos, yuca y carne asada, con un calor sofocante. ¡Hace falta cariño!

Existe un evidente concubinato entre el Ejecutivo, la Corte Suprema de Justicia, la Asamblea Nacional y el Ministerio Público, donde la ‘justicia selectiva', marca el ‘Top Ten' y se consolida con el aplauso de los políticos recalcitrantes, como el plato fuerte de cada día.

Los relacionistas públicos del Estado, han perdido el camino hacia las redacciónes de los medios, no devuelven llamadas durante una crisis ministerial. Olvidaron que se forjaron en los ‘Cuara y Cuara'.

Los ministros parecieran estar divorciados de los proyectos que enarbolan. No le meten el cuerpo al trabajo. Empero, es casi absoluto el desgaste físico y emocional que reflejan, por no cumplir con las tareas asignadas, mientras el mandatario les respira en la nuca.

El presidente Varela molesto con los medios y los periodistas críticos a su gestión, se sumerge en su caparazón para no dar explicaciones a la opinión pública, sobre acciones no muy transparentes, de algunos de sus colaboradores.

La primera dama, ‘antes muerta que sencilla', pero siempre una ‘lady', aunque en la mayoría de las ocasiones, producto de emociones descontroladas, se dispara, pierde la conciencia y dice, ‘todo lo que piensa, sin pensar todo lo que dice'.

Para que un Gobierno se consolide, es un tema indispensable y obligatorio que los periodistas tengan libertad para investigar y criticar las políticas y las acciones de los que manejan la cosa pública, lo que hace más legítimo el sistema democrático imperante.

Frente a lo anterior, los medios independientes se constituyen en una garantía para que los Gobiernos no escondan nada y mejoren, se mantenga la lucha implacable contra la ‘corrupción', que exista la ‘transparencia' y que la ‘rendición de cuentas' se convierta en una costumbre.

La mayoría de los panameños anhelan que el Gobierno del presidente Varela sea exitoso y que por nada del mundo se violente la Ley, en ninguno de los tres grandes poderes, porque cuando esta se quebranta, la arbitrariedad y la impunidad invaden indefectiblemente la escena política.

Finalmente, no olvidemos que el Estado de derecho depende en gran medida del desarrollo de un poder judicial independiente y honesto y la existencia de una prensa libre; así como de la voluntad del Gobierno de contenerse y respetar la Ley.

PERIODISTA