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13 de Oct de 2019

Daniel Delgado-Diamante

Columnistas

La migración masiva hacia Panamá

El Gobierno nacional tiene la responsabilidad fundamental de proteger al país y sus ciudadanos de las amenazas a su seguridad

La migración masiva hacia Panamá

El Gobierno nacional tiene la responsabilidad fundamental de proteger al país y sus ciudadanos de las amenazas a su seguridad. En las conferencias internacionales de seguridad hemisférica se han identificado, entre otras, al crimen organizado internacional y al tráfico de drogas. Se incluyen, también, la trata de personas, el tráfico masivo de emigrantes ilegales y la corrupción que provoca dichos delitos transnacionales.

El control migratorio territorial de nuestro país constituye un importante eje de la seguridad nacional frente a tales amenazas. Especial importancia cobra la institución responsable del movimiento de personas desde y hacia nuestro país: el Servicio Nacional de Migración (SNM).

Panamá promueve internacionalmente su apertura al turismo, las inversiones y los negocios. Nuestro país goza de una economía pujante y de un envidiable y atractivo crecimiento, para ciudadanos de muchos países. Las crisis políticas, sociales y económicas de algunos vecinos de la región han originado una masiva corriente migratoria hacia nuestro territorio.

Las ferias denominadas ‘Crisol de Razas' abrieron las puertas para la legitimación de extranjeros ilegales en nuestro país. Ello causó desazón en la ciudadanía panameña que vio como una amenaza a los extranjeros en varios aspectos, como la competencia por ocupar las más rentables plazas de trabajo disponibles, limitando el desarrollo socioeconómico de los panameños. No menos importante, los recientes incidentes de criminalidad en donde han intervenido extranjeros, han puesto en evidencia su participación como sicarios en homicidios infames. A ello se suman varios incidentes de irrespeto producidos por foráneos contra nuestro país y sus autoridades.

Es cierto que hay muchas vacantes laborales que no necesariamente pueden ser cubiertas por los nacionales por el nivel de especialidad requerido por algunas empresas. Ello no debe ser excusa para solo contratar a extranjeros para esas vacantes, así como llenar abundantemente otras que no requieren un perfil técnico o especializado determinado y que necesariamente tendrían que ser cubiertas por panameños.

Es importante señalar que el personal extranjero como no puede ser contratado de manera permanente, lo que hacen los empresarios es renovar sus contratos con frecuencia, en lugar de promover la transferencia de tecnología y experiencia, así como elevar la competitividad de los nacionales para la realización de las tareas, a la hora de desempeñar un puesto especializado que previamente realizó un extranjero.

Por otra parte, no todos los inmigrantes que llegan al país lo hacen cumpliendo los requisitos migratorios legalmente o tramitando permisos de trabajo de forma correcta, lo que implica que muchas veces sean contratados de manera irregular y de que perciban un salario más bajo por su condición migratoria no regulada, lo cual constituye una explotación arbitraria por parte de algunos empresarios.

No se trata de xenofobia ni de menospreciar a los que vienen a nuestro país en busca de oportunidades. Se trata, primordialmente, de proteger los derechos de los nacionales, sin faltar a los Convenios Internacionales sobre Derechos Humanos. Pero la lógica y el cumplimiento de las responsabilidades de Gobierno, indican que debemos atender las necesidades y carencias de nuestra gente primero.

Las recientes corrientes migratorias del Medio Oriente hacia Europa, y las devastadoras consecuencias sociales y económicas, tanto para los refugiados como para los países que los reciben, son evidentes. Aunque por el momento no sea nuestro caso en particular, la situación reciente de los migrantes cubanos en Chiriquí y Darién constituyen una alarma de lo que puede suceder en un futuro no muy lejano en nuestro país, lo que en algún momento se denominó como la ‘bomba migratoria', por lo que es importante tomar las previsiones y medidas necesarias para controlar la migración de forma ordenada.

Más que un tema de percepción, es uno de realidades. De acuerdo con datos del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) en 2015 fueron aprobados 20 369 permisos de trabajo, un 67.7 % más que el año 2014, cuando se reportaron 12 141 permisos.

La mayoría de estos permisos fueron otorgados por razones humanitarias (4426); seguido por extranjeros profesionales (4364); casados con nacionales (3121); países específicos (2319); permisos dentro del 10 % permitido a las empresas (1994), entre otros casos, que incluyen a inversionistas, diplomáticos y beneficiados por acuerdos internacionales y concesionarios aprobados por Panamá.

La llegada de extranjeros a nuestro país, incluye también a criminales con métodos y formas de delinquir. Otros, ejercen riesgosamente la medicina sin idoneidad, curanderos y otras actividades. Estos son los que abusan del libre ejercicio de los derechos y libertades públicas de nuestra democracia, agravando la inseguridad del país. No permitamos su ingreso.

ABOGADO