Temas Especiales

06 de Mar de 2021

Nora Ortiz de Moreno

Columnistas

Elecciones en la UP y la necesidad de un cambio

La cabeza que dirija la institución será la parte fundamental para evitarlo

La Universidad de Panamá (UP), como universidad autónoma y oficial de la República, cuenta con una Ley Orgánica que reglamenta sus funciones, y una estructura establecida, que en teoría funciona; sin embargo, algunos aspectos importantes, están fallando.

En esta ocasión quisiera referirme al factor humano y es que, al formar parte de estructuras institucionales como las Juntas de Facultad, Consejo Académico y el Consejo General, es casi inevitable crear relaciones profesionales, que se llegan a convertir en lazos de amistad.

Dentro de este escenario, ¿qué ocurriría si las relaciones profesionales y de compañeros, se transforman en amiguismos, poco objetivos? O bien, ¿cómo ser objetivo al momento de aconsejar o votar para tomar decisiones justas con quien compartimos actividades extracurriculares?

La consecuencia más frecuente, es que en muchos casos se opta por guardar silencio, ya que por lo general los seres humanos prefieren no enfrentarse al amigo. Pero cuando se trata de decisiones institucionales, deberíamos ser objetivos, fieles al compromiso y estar conscientes de la responsabilidad institucional que cada decisión, consejo, acción u omisión implica. Y pasa que cuando se violan las normas o alguna situación que no sea ética, moral, o que viole la Ley Universitaria, las relaciones profesionales o amistades creadas dentro de la institución, no deberían ser freno para denunciarlo.

Cuando se trata de votaciones, en las que las decisiones, en su gran mayoría, son nominales y no son secretas, es posible que la presión de grupo dificulte aún más el voto correcto, propicia muchas veces que se tomen decisiones basadas en los amiguismos sin tomar en cuenta las consecuencias o peor aún, que habiendo ejercido el voto a conciencia y fiel a la Institución, la consecuencia de obrar correctamente sea la represalia y obstaculización de la gestión, entre otras medidas.

Todo lo anterior se traduce, además, en una doble moral, pues en el poder, es posible que lo que se sabe incorrecto, en ese momento pueda ser conveniente y en ese caso ¿será posible corregir esa situación?, difícil, aunque no imposible.

La cabeza que dirija la institución será la parte fundamental para evitarlo. Esta persona debe ser líder, con claros valores éticos y morales, porque se convertirá en guía, que predique con el buen ejemplo, con hechos más que palabras, que no se deje llevar por la adulación y que se rodee de profesionales con criterio, capaces de poner a un lado los intereses personales, los lazos de amistad y que puedan expresar objetivamente y sin temor a represalias su punto de vista, cuando sea necesario, no solo cuando algo está mal, sino cuando se puede mejorar.

Visto lo anterior, y tomando en cuenta que actualmente estamos en el proceso de elección de las autoridades de la UP, ejerzamos nuestro derecho de elegir a los mejores candidatos que muestren una hoja de vida meritoria, con la visión y experiencia administrativa, que puedan hacer los cambios que se requieren para recuperar la acreditación social sin perder nuestra objetividad, fundamentados en nuestros principios y procurando con nuestra elección la mejor opción para el futuro de la UP.

DOCENTE UNIVERSITARIA.