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01 de Mar de 2021

Miguel Ángel Mendieta Cárdenas

Columnistas

El fenómeno Donald Trump

Lo que al principio parecía una candidatura que invitaba al chiste se ha constituido ya en una realidad insoslayable

Lo que al principio parecía una candidatura que invitaba al chiste se ha constituido ya en una realidad insoslayable. El mediático empresario Donald Trump aparecerá en las papeletas de elección por el partido Republicano. Pero cómo se explica que un hombre con las características propias de Donald Trump pudiese ser electo como próximo presidente de la nación más poderosa del mundo. Veamos.

El connotado psicólogo Howard Gardner de la Universidad de Harvard ha descrito a Trump como un narcisista puro, perfil de personalidad que, en palabras de otro famoso psicólogo, Ben Michaelis (psicólogo clínico de Nueva York), se inclina peligrosamente a comportamientos antisociales.

Una descripción general del perfil narcisista de la personalidad nos dirige a una persona que se considera superior en cuanto a ideas, sentimientos, capacidad de juicio y reflexión que a sus demás congéneres. Por otro lado, el narcisista tiende a ver al otro como un objeto, como una cosa que le puede servir para lograr sus fines o no. En caso de no servir, se desecha. Al basurero. Así de simple (ver descalificación y burla).

Ahora, notemos algo, una de las particularidades de nuestra sociedad es la existencia de una manifiesta tendencia a hacer o dejar de hacer en base a lo que resulta aprobado por las grandes mayorías. Es decir, el hombre y la mujer de hoy, en su inmensa mayoría, adopta una postura sobre diversos temas en base a los ‘me gusta ' o ‘favoritos ' (Facebook, Twitter) que se le den o no. Es decir, pareciera que no existiese firmeza en las convicciones o posturas y que, por lo contrario, reinará la indefinición y el no compromiso.

Es en este contexto donde figuras como el señor Trump o aquellos que aparentan manifestar firmeza y un ‘poco me importa ' con respecto a la crítica, se erigen como figuras de atención y ganan simpatías en amplios sectores de la sociedad. Si a esto le sumamos el aumento en aspectos claves en contra de la supervivencia: acrecentamiento en comportamientos terroristas, falta de ingresos económicos; tenemos una invitación, casi una súplica a la aparición de liderazgos fundamentados en las posturas extremas y no comprometidas con el respeto a la diversidad.

El ser humano, por mucho que le guste olvidarlo, tiene una larga historia natural. Lo cual lo lleva en tiempos de temor y urgencia a buscar como sea y dónde sea el sentirse seguro. Tampoco olvidemos que siempre habrá entre nosotros hombres y mujeres que se precian de ser superiores a los demás. Por otro lado, los perfiles de personalidad, reza la teoría, son extremadamente difíciles de cambiar.

*PSICÓLOGO, SUBDIRECTOR DEL CENTRO DE ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD, UDELAS.