Temas Especiales

27 de Nov de 2020

Alberto Velásquez Morales

Columnistas

Varela y sus relaciones con lo exterior

No es necesario enaltecer aún más la figura de Omar Torrijos, ya tiene muy bien ganado su puesto en la historia

Cuando Omar Torrijos nos aseguró su apoyo para realizar una conferencia internacional de hombres jóvenes en Panamá, estaba dando un paso más, como parte de su estrategia, para conseguir apoyo internacional en su lucha para que nos devolvieran el Canal.

Tenía muy claro el hecho de que estaba enfrentándose a un coloso y que nosotros, los panameños, aún siendo una patria chica, no cejaríamos en nuestras ambiciones. Omar Torrijos fue incansable en su lucha, utilizando todos los escenarios posibles para plantear con valentía nuestros derechos.

Eso ocurrió hace algún tiempo. Pero en la actualidad, con la serie de cuestionamientos que le han planteado a Panamá, desde diferentes flancos internacionales, se hace cada vez más necesaria su figura, o un líder como él, que se atreva a desafiar a quienes mancillan los derechos de nuestro país.

No es necesario enaltecer aún más la figura de Omar Torrijos, ya tiene muy bien ganado su puesto en la historia, lo que se necesita ahora, en estos tiempos, es tener un presidente de la República que tenga suficientes pantalones para impedir que muchos más panameños continúen desmejorando su nivel de vida, como consecuencia de situaciones que lesionan nuestros intereses soberanos, como son el cierre de un banco, desmantelar los negocios de un comerciante, a raíz del discurso de un embajador extranjero, o cerrar comercios en la costa atlántica porque con otros países no se tiene un política exterior valiente y vigorosa.

Es inconcebible que, no existiendo una acusación en firme y sin la presentación de pruebas, se le endilgue categoría de delincuente a un comerciante panameño, no importa su color o credo, solo porque lo dijo un embajador con amenazas de una lista de dudosa reputación. Esta acción, que muchos panameños lo resienten, le ha costado el empleo a miles de panameños con el agravante de que las respuestas de nuestras autoridades han sido timoratas, demagógicas y falta de un comportamiento con carácter.

Se han producido otros casos, también relevantes, cuyas acciones de solución por parte del actual Gobierno carecen de toda estrategia vigorosa, para evitar que continúen los descalabros comerciales que han costado pérdidas millonarias y un desempleo galopante.

La nefasta migración que cada día aumenta con efectos predecibles, en contra de nuestra economía y valores sociales, también constituye una inexcusable falta de un manejo apropiado, serio y enérgico, de las autoridades responsables de una situación en la que, con la complicidad de algunos empresarios, ahoga la economía de muchos panameños.

Resulta interminable la serie de hechos que inciden desde afuera contra nuestro país. Pero mientras tengamos gobernantes distraídos en otras faenas que colocan al pueblo de último, y no de primero como lo prometieron, y se dediquen a favorecer a sus más allegados, el país continuará como lo estamos observando, a la deriva con resultados catastróficos.

PERIODISTA