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25 de Nov de 2020

Pantaleón García B.

Columnistas

Tratados Torrijos—Carter: a 39 años de su firma

La lucha generacional iniciada por la sociedad panameña en 1904, cuando se comenzó a edificar una comunidad estadounidense

La lucha generacional iniciada por la sociedad panameña en 1904, cuando se comenzó a edificar una comunidad estadounidense en las riberas de lo que sería el Canal de Panamá, se le puso una fecha de finalización el 7 de septiembre de 1977. Ese acontecimiento fue de vital importancia para los panameños que nacimos en el siglo XX. A cada generación le tocó poner su granito de arena para conseguir que Estados Unidos devolviera la Zona del Canal y también transfiriera esa majestuosa obra de ingeniería a los panameños en el año 2000.

Esa historia ha motivado que mucha tinta se haya gastado, que muchas interpretaciones se hayan realizado, a favor o en contra de esa lucha. Algunos porque tenían intereses vinculados a la presencia de Estados Unidos en la región canalera y otros porque consideraban que esa tierra era panameña y querían que la misma estuviera bajo la jurisdicción de la República de Panamá.

Lo cierto es que muchas generaciones de panameños y panameñas, de todas las religiones, de todas las tendencias políticas y de posiciones sociales diferentes, estuvieron de acuerdo en que la región canalera pasara a manos panameñas. Los jóvenes, con ese ímpetu apasionado, fueron la vanguardia de esa rebeldía. El pueblo, sobre todo el ubicado en las riberas de la Zona, que constantemente tenía que lidiar con la presencia de un Estado dentro de otro Estado, también se manifestó a favor de la terminación de la presencia colonial de Estados Unidos en Panamá.

Luego de 39 años de la firma de los Tratados Torrijos-Carter, se puede decir que el balance del mismo ha sido positivo para la sociedad panameña. Hoy día, el Canal de Panamá es manejado por panameños, quienes lo han puesto a trabajar para mejorar su competitividad comercial y para ello se ha ampliado su capacidad, en vez de tenerlo como un espacio militar, como lo concibió Estados Unidos, sobre todo, en el marco de la Guerra Fría.

Escribir sobre un aniversario más de la firma de este acuerdo, despierta pasiones a favor y en contra de este acontecimiento. En una sociedad como la nuestra, es bueno que se dé este debate, sobre todo, para que la juventud panameña escuche cómo se dio esa lucha de los panameños, quiénes se oponían y que conozcan las razones por las que lo hacían. También es saludable que conozcan los argumentos de los que estuvieron de acuerdo con su firma y defendieron su firma y puesta en ejecución.

Para los jóvenes de la década del setenta del siglo pasado que participamos a favor o en contra del mismo, tenemos vivencias para transmitirla a los panameños y panameñas de hoy que no la tuvieron. Por eso es importante reflexionar sobre este acontecimiento, como un tiempo de memoria, que le hablemos a esa juventud. Que le expliquemos cuáles fueron los factores materiales e ideológicos que hicieron posible que Panamá y Estados Unidos se pusieran de acuerdo para firmar este tratado y poner fin a un siglo de enfrentamientos entre dos países unidos por un destino y por espacio geográfico.

Luego de 39 años de la firma de los Tratados Torrijos-Carter, todavía quedan tareas pendientes: aún quedan lugares contaminados en la región canalera y un tratado de neutralidad permanente. Queda pendiente que la juventud y el pueblo panameño que luchó y se sacrificó por eliminar la presencia colonial en las riberas del Canal, estén debidamente representados en la directiva de la Autoridad del Canal de Panamá. Es necesario que se explique con transparencia, cuáles son las ganancias reales que genera el Canal, qué tanto representa dentro del presupuesto nacional y se elimine también el mito, que Panamá depende exclusivamente del Canal.

En este nuevo aniversario de la firma de los Tratados Torrijos-Carter, la sociedad panameña tiene nuevos retos en materia de educación. La sociedad global exige nuevos conocimientos técnicos, científicos y humanísticos para ser competitivos. Esta es una de las grandes tareas que tiene esta nueva generación de panameños del siglo XXI, en el marco de la sociedad del conocimiento.

DOCENTE DEL CRU DE COCLÉ.