Temas Especiales

23 de Apr de 2021

Janeth Agrazal García

Columnistas

Un deseo de Año Nuevo para mi Panamá

Sin embargo, muchas cosas a las que aspiramos dependen o están irremediablemente conectadas con logros mayores.

Todos los años de manera tradicional, y tal vez innata, hacemos nuestros propósitos para el año venidero, muchos de los cuales están relacionados a aspectos relevantes para nuestro contexto personal, familiar y laboral, tales como: bajar de peso, hacer más amistades, compartir más con la familia, viajar, recibir un ascenso y ¿por qué no?, pasarla mejor en todo sentido, que el año anterior.

Sin embargo, muchas cosas a las que aspiramos dependen o están irremediablemente conectadas con logros mayores. Necesitamos vivir en un mundo y un país donde impere la justicia, donde el bienestar de todos los ciudadanos sea el objetivo fundamental del Estado, de todos los que ocupan un cargo público y de los ciudadanos en general. Necesitamos con urgencia que ‘el bien común' deje de ser un eslogan de campaña que nos comentan cada cinco años, disfrazado con diversas frases ‘contagiosas', desde la perspectiva publicitaria.

Pero ¿cómo logramos estas grandes metas en nuestro pequeño terruño, en mi querido Panamá, de apenas casi 4 millones de habitantes?, ¿cómo se construye una cultura de justicia, paz y equidad? Tanto las preguntas, como las respuestas son complejas.

No trataré ni mucho menos plantearé una receta mágica, ya que debo iniciar confesando que solo soy una ciudadana panameña, comprometida con su patria y que no comprende, igual que muchos de los que me leen, ¿cómo podemos vivir en un país con tanta inequidad, que no comprende por qué humildes panameños no pueden tener un trabajo digno, buenas condiciones de salud y una educación que les permita por sí solos hacerse un futuro próspero? Que no entiende por qué nuestro sistema de salud no se enfoca en la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad y cargamos con un sistema curativo, de alto costo económico, pero sobre todo de un costo incalculable en la calidad de vida del individuo y su familia. Que no comprende, por qué, si la educación que es la principal herramienta para combatir la pobreza, no es la prioridad, por qué hablamos años tras años del alto índice de fracasos, pero poco o nada sabemos de las causas y de las estrategias para combatirlo.

Hay muchos factores que pueden influir en estos problemas y es seguro que muchos expertos dirán muchas cosas para afrontarlos, yo solo quiero dejar nuestro deseo para el año 2017, con la esperanza de que algunos lo tomen como propio y lo lleven a la práctica cotidiana, y convencida totalmente de que este puede contribuir a resolver nuestros grandes problemas de país.

Deseo que cada uno de nosotros, panameños, no permitamos actos de corrupción de ninguna índole, ya sea en nuestro contexto laboral, en el Estado o en nuestra comunidad. No permitamos que nadie pretenda comprar nuestra conciencia, demostremos que los honestos, íntegros y con valores en este país, somos la mayoría. Levantemos nuestra voz sin temor, porque todo acto de corrupción que se perpetra es una acción macabra contra la salud, la educación, el progreso y desarrollo de todos los panameños.

Nuestro deseo, solo es posible si todos nosotros nos comprometemos con nuestro rol histórico, defender a nuestra Patria, del flagelo de la corrupción.

Tal como planteó el filósofo, político y escritor irlandés Edmund Burke: ‘Para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada'.

Combatir la corrupción en Panamá, es nuestro deseo para el 2017.

OPINION@LAESTRELLA.COM.PA

*PROFESORA DE ENFERMERÍA EN SALUD PÚBLICA, CRU DE AZUERO.