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01 de Dec de 2020

Álvaro Tomas

Columnistas

Haz lo que digo... y punto

‘La gran banca europea capta 26 % del beneficio en paraísos fiscales'.

Luego de pasar el luto por la noticia de que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que tanto daño ha hecho y busca hacerle a Panamá, será nuestro huésped de honor en junio de este año, concluí dos cosas: (i) para el Gobierno es una excelente movida diplomática, ya que muestra una postura de diálogo ante los constantes ataques de dicho organismo y que busca —a como dé lugar— que pasemos la fase que nos toca este año y (ii) que los ejecutivos de la OCDE Ángel Gurría y Pascal Saint Amans sacarán su plumaje de vencedores, pues, en sus mentes, nos arrodillaron y vienen a Panamá a mostrarle al mundo lo que puede hacer, desde sus oficinas en París, un grupo de burócratas que ha decidido eliminar la privacidad y la competencia fiscal, avasallando la soberanía de los países pequeños, con tal de mantener vigente el fracasado estado de bienestar europeo y sus estilos de vida.

Mis escritos no cesarán porque cada día me caen del cielo más y más cifras y noticias que revelan las verdaderas intenciones de este grupo de ejecutivos de esta organización cuya vida útil se está acabando. En Europa, al menos la prensa especializada y los partidos políticos nuevos, se están dando cuenta de que le dieron demasiada credibilidad a estos funcionarios y que sus tácticas están siendo descubiertas por burdas, hipócritas e infantiles.

Veamos qué dice el prestigioso diario español Expansión en su edición del 26 de marzo de este año en un artículo de R. Lander titulado ‘La gran banca europea capta 26 % del beneficio en paraísos fiscales'. En él se destaca cómo bancos europeos utilizan países miembros de la OCDE, como Irlanda y Luxemburgo, para que su tasa impositiva sea menor al 2 %.

El artículo antes mencionado destaca en un informe publicado por Oxfam y Fair Finance Guide International que, al 2015, los bancos franceses —con BNP Paribas, Crédit Agricole y BPCE a la cabeza— acaparan la mayor parte de la actividad bancaria declarada en las islas y territorios que no aplican el impuesto de sociedades como Bahamas, Bahréin, Bermudas, Islas Caimán, Vanuatu y las Islas Vírgenes Británicas. Una nota de Bloomberg , con fecha 26 de marzo de 2017, escrita por Stephen Morris, advierte que, según Oxfam el banco francés BNP Paribas, SA tuvo utilidades libres de impuestos por 134 millones de euros en las Islas Caimán sin tener ningún empleado en ese lugar. Vive la France. ¿Quieren saber por qué no hay bancos franceses en Panamá? No es por nuestra mala imagen. ¡Es porque aquí pagarían impuestos! Hipócritas.

Voy a copiar —verbatim— el artículo de Expansión para que no crean, como comentan algunos, que ando inventando los hechos.

‘El estado norteamericano de Delaware es singular, porque allí están domiciliadas el 59 % de las filiales bancarias europeas en Estados Unidos. Delaware es famoso por aplicar el secreto bancario. No cobra impuesto de sociedades y los no residentes pueden registrar sus empresas de manera anónima, según explica Oxfam. Acoge a más de la mitad de las empresas norteamericanas y a dos terceras partes de las compañías que figuran en la lista Fortune 500.

Este estudio también incluye lugares con marcos tributarios laxos, como Singapur, Irlanda y Luxemburgo. Estos tres países, junto con Hong Kong y Bélgica, concentran el grueso de las ganancias de los veinte mayores bancos europeos (21 900 sobre 25 000 millones de euros). El informe revela que en Irlanda ‘las entidades bancarias tributaron en 2015 a un tipo efectivo del 6 %, por debajo del ya de por sí bajo impuesto nominal del 12,5 %'. Cita como ejemplo los casos de Barclays, RBS y Credit Agricole, que no pagan más del 2 %.

Esta fiscalidad tan beneficiosa dentro de Europa es lo que hace que Irlanda sea una opción sería a considerar para aquellos bancos de inversión que con el brexit trasladarán su negocio fuera de Londres. En total, los beneficios obtenidos por los veinte mayores bancos europeos en Irlanda ascendieron a 2300 millones, pese a que su volumen de negocio fue de 3000 millones de euros'.

Demonizar a los países que tienen regímenes fiscales competitivos como Panamá, que defienden su soberanía fiscal y el derecho sagrado a la privacidad, con el fin de eliminarlos como plazas financieras —bajo la bandera de falta de transparencia fiscal— es una infamia. Encima invitamos al verdugo a casa en junio, mientras allá en Europa se dan gusto generando empleos, cobrando las boronas que dejan las multinacionales que escogen establecerse en sus países por su régimen fiscal laxo y lavando plata de la mafia rusa sin la menor vergüenza (ver: The Guardian, 20 de marzo de 2017, British Banks handled vast sums of laundered Russian money, escrito por Luke Harding, Nick Hopkins y Caelinn Barr).

La OCDE y sus miembros, en particular Francia, son unos caraduras. Cada vez debe quedarle más claro al lector el juegavivo de la OCDE y de sus miembros. Quieren acabar con la plataforma de servicios internacionales de nuestro país. Pero el péndulo se empieza a mover en sentido contrario y la fiesta socialista está por acabar en Europa y en el resto del mundo. Se acerca la hora del libertarismo y de las nuevas tecnologías, como blockchain , que harán imposible que países de la OCDE controlen lo que hoy pueden con presiones diplomáticas y sanciones económicas.

ABOGADO