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07 de Apr de 2020

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Una casa limpia para celebrar

Hay que dejar de celebrar y atender los graves problemas de la casa, si no lo hacemos, tarde o temprano

Una casa limpia para celebrar
Una casa limpia para celebrar

Hay temas que son repetitivos. Para algunas personas les resulta molestoso que en diversos escenarios y medios, estos aparecen una y otra vez. El cambio climático es uno de esos temas. Los que sienten que el planeta está en eminente peligro y no se cansan de señalar que andamos por mal camino. La capa de ozono, el deshielo en los ejes polares, la seguridad alimentaria, la pobreza, el tráfico de drogas, etc. Voy a repetir un tema que para mí es de vital importancia: ‘La Corrupción' y también andamos por muy mal camino si se pierde el asunto Odebrecht entre la algarabía diaria o las autoridades tratan de dirigir nuestra atención hacia otro lado.

Por ejemplo, dos titulares de la semana pasada que celebraron los empresarios y gobernantes: 1- ‘La OCDE excluyó al país de su lista negra' y 2- ‘La economía nacional creció 6.24 % entre enero y abril pasados', según informó la Contraloría General de la República. Como dije en alguna ocasión, no dejan de causarme sorpresa las celebraciones que producen estas noticias con respecto al crecimiento económico de Panamá y su posición en listas y alineaciones regionales y globales, versus lo que considero la realidad de las posibilidades de desarrollo y el futuro. En esa contexto una cosa es estar en las gradas y otra en el terreno y, estando en el terreno, observando las circunstancias cotidianas, es cuando más me asaltan las dudas de que si estamos hablando del mismo país.

Voy a presentarlo de una manera más gráfica: una familia construye poco a poco una casa de tres recámaras, con su sala-comedor, cocina, un área de estar. Cada cuarto tiene su baño. De uno de los servicios sanitarios comienza a salir aguas servidas. Ocupados construyendo, miran y no hacen nada. Tiempos después el segundo sanitario se afecta. La familia trata de resolverlo ligeramente para regresar a su trabajo de construir la casa soñada. Del tercer servicio sanitario comienza a brotar desechos inmundos. De las regaderas un chorro viscoso y tóxico… Después, del lavamanos y así sucesivamente y la familia ve los problemas, pero no detiene su esfuerzo para resolverlo estructuralmente. ¿Qué va a ocurrir tarde o temprano por más que progresen en la construcción de la vivienda? La casa será inhabitable.

No tengo dudas de que hay honestidad en varios actores en el esfuerzo por construir esta casa de la mejor manera. Una casa para beneficio de todos. Pero se hace afanosamente cuando el crecimiento cultural va en dirección contraria —crecimiento negativo— como se dice en el argot económico y ha quedado en evidencia el bajo nivel cultural de los que ejercen el poder político y económico, muy evidente en los últimos años.

Con el respeto que se merecen los expertos, hay evidentes amenazas sociales y culturales que de no atenderse con seriedad y prontitud, darán al traste con este impulso del cual se regocijan y afectará, a largo plazo, nuestra estabilidad social y la competitiva. Las mediciones económicas y estas listas no nos están dando un escenario real sobre las posibilidades a futuro. Sumado, la violencia ligada al narcotráfico, las pandillas organizadas y la visible descomposición social en sectores de la población que deben ser parte fundamental en el proceso productivo que sostiene la competitividad alcanzada, es amenaza directa. Son problemas estructurales que debemos atender, no hay forma de salir de eso.

A un año de la inauguración del Canal Ampliado y los réditos que ya ha producido, las correcciones para la mejor utilización de esos dineros, están en mora. Todavía como nación nos queda mucho trabajo para mejorar los procesos de educación, perfeccionar los sistemas de salud y de prevención de enfermedades, desarrollar infraestructura, oponernos a que los gastos del Estado sean superfluos, respetar y salvaguardar el ambiente, preservar la herencia cultural, motivar e incentivar las expresiones culturales y erradicar la corrupción. Todo esto, enmarcado en un uso más social y consciente de los medios masivos de comunicación, permitirá a largo plazo que nuestra sociedad mantenga su independencia y su competitividad.

Hay que dejar de celebrar y atender los graves problemas de la casa, si no lo hacemos, tarde o temprano, esta casa terminará inundada de excretas (por no decirlo de la manera más folclórica), y así no se podrá vivir, mucho menos celebrar.

COMUNICADOR SOCIAL.