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02 de Apr de 2020

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Roberto Ruíz Díaz

Columnistas

OFAC, intervencionismo y otras yerbas

Lo que todavía la gente no entiende es si la sanción es para los de la lista o para el ciudadano estadounidense.

La oficina de tercera categoría que se creó a raíz de la denominada Lista Clinton, se ha dado a la tarea, según su derecho interno, de incluir personas naturales y jurídicas que no pueden realizar negocios o transacciones con ciudadanos o empresas gringas, so pena de ser sancionados. Lo que todavía la gente no entiende es si la sanción es para los de la lista o para el ciudadano estadounidense.

Vamos al ejemplo concreto, caso Waked, a quien todavía y según sus abogados no le han mostrado pruebas de su vinculación a lavado de activos o narcotráfico y ni siquiera hay una causa abierta en los tribunales, toda vez que la OFAC es una oficina administrativa, pero con prerrogativas jurisdiccionales. Incluso no se han visto pedidos de extradición, como lo hicieron con Nidal Waked.

Lo que sí ha procurado la OFAC es arrebatar sin juicio ni debido proceso las empresas, como son Félix B. Maduro y Soho Mall, las cuales incluyeron en la lista y obligaron a vender. Según algunos entendidos a precios risibles y hasta ridículos, dejando las deudas. Igual situación han tratado de hacer con el GESE , grupo editorial encargado de publicar los diarios La Estrella de Panamá y El Siglo , que, en el caso del primero, opera desde antes que naciera el mismo Waked.

El vocero oficioso y con patente de corso ha sido el embajador de Estados Unidos, caso nunca antes visto la injerencia de este personaje, que me hace recordar en el año 2012 cuando fui embajador en Rusia y presenté cartas credenciales con el embajador Michael McFaul, quien pocos meses después fue llamado a la Cancillería rusa por intervenir, por medio de declaraciones, en asuntos internos de esa nación. Lo mismo sucedió en 2013 y hoy en día es persona non grata , la cual no puede ingresar a la Federación Rusa.

Convertido en un agente de bienes y raíces, el embajador norteamericano sale como si él fuese el encargado de decir qué se vende y qué no, y a quién otorgan licencias para operar, a sabiendas de que ninguna empresa ni persona panameña requieren de EUA licencia alguna para ejercer el comercio. Para eso tenemos nuestras autoridades. Lo cierto es que el cerco va hacia los diarios en donde veo un silencio cómplice de nuestras autoridades, con medidas a media tinta, y muchas veces con la intención de que no tengan éxito. Ojalá me equivoque.

Recientemente vimos una nota redactada en ‘idioma inglés', dirigida a la OFAC y firmada por la canciller, cuando se estila dirigirse a sus pares, es decir, al secretario de Estado por medio de nuestra Embajada, o así había sido antes cuando estuve en mis tres misiones diplomáticas. Pero ¿cuál es el real interés que llevaba esa nota, que se envió pasada la fecha tope que puso la OFAC? O ¿por qué desde la última prórroga no se hizo algo y se esperó la fecha límite? Recuerdo a veces una frase que se dijo ‘yo no meto la mano en el fuego por nadie' y luego comprendo la actitud.

A los diplomáticos en ejercicio nos piden que velemos por la seguridad e integridad de nuestros ciudadanos y los intereses de los panameños en el extranjero. Entonces, ¿cómo quedan las gestiones que debe hacer la Embajada de Panamá en Washington, o será que no recibió instrucciones al respecto? Pues, a mí me tocaba velar por panameños detenidos en el extranjero, para que por lo menos sus derechos fuesen respetados, aun cuando fuese un criminal confeso, tocaba darle el apoyo, y así estoy seguro que muchos colegas lo siguen haciendo.

Volviendo al embajador Feeley, solo me toca recordar lo que un colega suyo en Guatemala le dijo a un embajador de la OEA: ‘Ustedes los latinos son los que nos endiosan, pues cuando yo regreso a EUA soy un mortal más del montón'. Y así es el destino, regresamos al hábitat natural de donde salimos y solo les queda sentarse a leer periódicos, que como La Estrella de Panamá , no cederán ante la presión irracional y sin lógica de una entidad de tercera categoría que no muestra una sola prueba contra los medios.

Así veo las cosas y así las cuento.

ABOGADO Y EXDIPLOMÁTICO.