Temas Especiales

30 de Oct de 2020

Andrés L. Guillén

Columnistas

Señalización de la red vial nacional

Ya es hora de que la ATTT y el MOP cumplan con la señalización de nuestra red vial.

La red vial de cualquier país constituye un sistema de movilidad y accesibilidad a sus principales nodos de población y producción que, entre más eficiente, más beneficios traerá a su economía nacional y dará mejor calidad de vida a sus ciudadanos.

Además, esta infraestructura de autopistas y carreteras nacionales puede impulsar, no solo su conectividad terrestre, tanto propia como internacional, sino a la vez mejorar el flujo y movilidad de sus flotas vehiculares pública y privada, proporcionando ahorros en tiempos de viajes, consumo de combustible y gastos de mantenimiento para dichas flotas automotrices.

De allí la importancia de estas vías y espacios públicos como patrimonio nacional, preferiblemente protegidos y mantenidos conjuntamente por el Estado y el sector privado, mediante una ingeniería y señalización vial bien planificadas.

Panamá ya cuenta con una longitud de más de 16 mil kilómetros en su red vial, clasificada según la superficie de rodadura, de los cuales menos del 30 % es de tierra y el resto de hormigón, asfalto o grava compactada, cuya planificación y mantenimiento están a cargo del Ministerio de Obras Públicas.

Por eso es de primordial importancia la integración de esta extensa red vial panameña, según un patrón que obedezca a una jerarquía de vías de acuerdo a su función y características, que diferencien las distintas autopistas y carreteras del país, con un código de identificación único para cada una, de acuerdo a su categoría, función y destino.

A pesar de que a través de los años se han elaborado múltiples estudios de ordenamiento y señalización vial y que Panamá cuenta con servicios cartográficos adscritos al Instituto Geográfico Nacional Tommy Guardia (IGNTG), las deficiencias del sistema de clasificación vial y la falta de señalización de vías públicas saltan a la vista, cada vez que se transita por ellas.

La clasificación de carreteras en Panamá y su señalización es potestad de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), pero los actuales 81 municipios se encargan de la nomenclatura de las calles de su distrito y el Gobierno nacional sigue dando nombres a obras viales de mayor envergadura.

Existen varias autopistas con o sin peaje —Corredores Norte y Sur; Dr. Alberto Motta (Panamá-Colón); Puente Centenario (Este-Oeste); Arraiján-La Chorrera; Puente Las Américas-Arraiján (antigua carretera Thatcher); etc.—, pero los principales ejes lo constituyen la vía Panamericana (en sentido este-oeste), la vía Transístmica (norte-sur) y la vía Nacional (Divisa-Las Tablas).

Carreteras secundarias y terciarias unen y alimentan estas autopistas y ejes principales que movilizan tránsito de alta velocidad y mayor distancia, todos actualmente sin códigos de identificación bien señalizados.

Por ejemplo, cada autopista o carretera debe llevar un número propio identificador incluido en su señalización que además indique (con siglas u otro símbolo) su condición de carretera primaria, secundaria o terciaria. La señal o letrero debería incluir la distancia en kilómetros desde ciudad de Panamá (kilómetro 0) y distancia entre los dos lugares más próximos. Ya es hora de que la ATTT y el MOP cumplan con la señalización de nuestra red vial.

CIUDADANO