La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Gersán Joseph Garzón

Columnistas

Preparación comunitaria en respuesta a desastres

La intensidad sísmica se mide por el efecto del sismo sobre las personas, las edificaciones y la naturaleza a medida que las ondas se desplazan por la superficie terrestre

Panamá requiere una preparación comunitaria para la respuesta al riesgo a desastres, que fortalezca la resiliencia ciudadana (capacidad de reacción de la población frente a eventos de desastres), es una medida aconsejable para los Gobiernos, especialmente con los Gobiernos locales, que gozan de un presupuesto para proyectos, lo que posibilita la capacitación comunitaria frente a los desastres y resiliencia comunitaria, teniendo claro que los sismos, no es posible predecirlos, pero sí es posible prepararnos para reaccionar y mitigar los efectos de un desastre natural.

En Panamá las comunidades más vulneradas, donde habitan las poblaciones afropanameñas, principalmente en áreas costeras, y las poblaciones indígenas que fueron marginadas a las montañas e islas y que en la actualidad experimentan riesgos como resultado del cambio climático, el aumento del nivel del mar y el calentamiento global que agudiza las sequías y la escasez del recurso del agua.

Es importante tomar en cuenta que en ciudades que experimentan importantes crecimientos, también los riesgos de la creciente urbanización agudizan la vulnerabilidad y propician los riesgos a desastres, como consecuencia de la falta de planificación y ausencia de ordenamiento territorial. Hay un creciente desalojó de población de comunidades como: Santa Ana, San Felipe, Calidonia, Carrasquilla, Brooklyncito, hacia la periferia, entendiéndose lugares como la 24 de Diciembre, Pacora y Chepo en el este; y hacia el oeste en Arraiján, La Chorrera, Capira, Chame y San Carlos; que se convierten en ciudades dormitorio.

Retrospectiva reciente. El país experimentó el 20 de febrero de 2017 un sismo de 5.0 grados a las 2:35 p. m., cuyo epicentro se registró a siete kilómetros de la capital, en el Golfo de Panamá, el día 19, según revela ( La Estrella de Panamá del 21 de febrero de 2017) hubo un remezón por partida doble, el primero en Volcán, con 2.6 grados, y el segundo, 3.8 grados, cerca de Coiba. Panamá, no está preparada para un evento de desastre, ya que la población no ha sido educada para la respuesta a desastres, y en la actualidad estimamos que el país tiene mayores vulnerabilidades antropogénicas en el medio ambiente construido, con las consecuencias sociales de los riesgos a desastre.

Según La Estrella de Panamá , en su edición del 12 de febrero 2018, Panamá reportó un nuevo sismo de magnitud 4.9 grados en la escala Richter, la noche del sábado 10 de febrero de 2018 a las 11:47 p. m., según reporte del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá. El Sinaproc, expresó que el temblor se reportó a 43 km al noroeste de Chepo.

El Instituto de Geociencias recordó que el sábado también se registraron dos temblores a 18 kilómetros de la localidad de Puerto Armuelles, de magnitud 4.2 y 3.5 en la escala Richter. En enero de 2018 se reportaron también dos sismos más, el 27 y el 31 de enero con una magnitud de 6.6. y 5.6 grados en la escala Richter.

Medida de los Sismos. Existen dos formas de medir los sismos: por su magnitud y por su intensidad. La magnitud es la cantidad de energía que es liberada en un sismo, y la intensidad hace referencia a los efectos sobre las personas, las construcciones y la naturaleza.

Magnitud sísmica. Hace referencia a la cantidad total de energía que libera el volumen de roca que rodea al foco del sismo. Dicha energía puede ser estimada mediante el análisis de las ondas sísmicas registradas mediante los sismógrafos. Esta medida nos brinda el grado de potencia de los sismos, gracias al método establecido en 1958, por Charles Richter, tomando como base los registros de sismógrafos estándares que instaló en California (EE.UU.).

Intensidad Sísmica. La intensidad sísmica se mide por el efecto del sismo sobre las personas, las edificaciones y la naturaleza a medida que las ondas se desplazan por la superficie terrestre.

De forma evidente la intensidad y sus efectos son mayores en las zonas cercanas al epicentro. Sin embargo, las características desfavorables del suelo podrán amplificar de manera considerable las ondas sísmicas. Al aumentar la intensidad ocurren daños graves.

Para medir la intensidad se utiliza la escala Mercalli que va desde el grado I hasta el XII, y se acostumbra expresarla en números romanos, para diferenciarla de la medida de magnitud o de momentos sísmicos. Es una medida cualitativa basada en la percepción humana o apreciación de observadores.

Finalmente, recomendamos para las provincias de Colón, Darién, Bocas del Toro, región de Azuero, Guna Yala, y en las comunidades de San Miguelito, las regiones de Arraiján, La Chorrera, Puerto Armuelles, Portobelo, entre otras, el desarrollo de seminarios de capacitación en la respuesta a desastres y adaptación al cambio climático, por parte de Asociación de Municipios de Panamá (AMUPA), Secretaría Nacional de Descentralización, en conjunto con alcaldes.

ECONOMISTA Y CATEDRÁTICO DE LA UP.