La Estrella de Panamá
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22 de Oct de 2019

Carlos Alvarado Vargas

Columnistas

Un caso más de indiferencia ciudadana

Las maniobras de camiones deben hacerse dentro de su lote

A raíz de la muerte accidental de varias personas en el edificio Breeze en Costa del Este, al precipitarse al vacío un auto desde un estacionamiento, han salido a relucir varias contradicciones en nuestra sociedad.

Por un lado, la autoridad, y en este caso nuestro alcalde, escribió vía Twitter que este edificio recibió el premio Magna Obra que otorga la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA). El modo sarcástico prendió la alarma entre los miembros de ese gremio, quienes han comenzado a tirarse la bola y buscar excusas para no asumir la responsabilidad que les compete. Unos sí y otros no, tratamos de que las responsabilidades por este desafortunado hecho recaigan sobre otros. Inclusive se ha manifestado que pareciera que las escuelas de arquitectura no enseñaran nada sobre seguridad de las edificaciones.

Como se toca a la academia, salgo a defender nuestra posición como docente. Es tiempo de que los profesionales que tenemos que ver con normas, edificaciones y supervisiones, aceptemos que ha habido un debilitamiento de los controles que debe tener un proyecto, desde que se diseña hasta que se construye y recibe el permiso de ocupación.

Mencionaré varios casos en los cuales los arquitectos mismos somos culpables de infringir las normas, diciéndole a inversionistas cómo ‘darle la vuelta a las norma escritas'. Cualquier observador común puede apreciar que, a pesar de existir regulaciones sobre los estacionamientos para personas con discapacidad, muchas veces o son inaccesibles o no tienen las medidas adecuadas.

Las maniobras de camiones deben hacerse dentro de su lote, sin embargo se diseña en las mínimas medidas y utilizan la calle para estacionar y maniobrar, porque según ellos no hay otra solución.

Existen normas sobre la cantidad de estacionamientos por apartamentos y para visitas, pero alguien inventó que se puede estacionar uno detrás de otro y además vender los espacios para visitas y no pasará nada.

Hay un grupo de colegas que se pasan pidiendo tolerancia para aumentar la densidad y la cantidad de apartamentos en un edificio, diseñando apartamentos de una recámara con dos baños, dos salas o cuarto de estudio que luego se convierte en otra recámara, infringiendo las normas de densidad establecidas; no obstante éstas ‘soluciones' figuran en ferias de Atlapa. Más aún, los vendedores las promocionan y hasta ofrecen presupuestos para esta ‘pequeña adición'.

Esto atenta contra la capacidad de los sistemas, no es lo mismo un pasillo para dos personas que para seis personas, esto incluye los espacios comunes.

Las oficinas que aprueban estos planos saben lo que está ocurriendo y lo saben perfectamente los directivos de los gremios, pero nos hacemos los indiferentes, como si no fuese nuestro problema. Pero cuando pasa algo trágico, como la caída del vehículo desde un estacionamiento que aparentemente no tenía ningún elemento de seguridad, algunos se rasgan las vestiduras y los cabellos culpando a otros. Porque, a pesar de saber lo que está pasando, no lo denunciamos ni advertimos como debe ser la responsabilidad de todo ciudadano. Esta es una sociedad hipócrita que mira hacia otro lado cuando hay una situación que no nos gusta y cuando ocurren las tragedias entonces salimos a buscar culpables o a hacer un ‘show' que dura poco, hasta que pase otro evento y nos olvidamos del asunto.

*ARQUITECTO, DOCENTE DE LA FACULTAD DE ARQUITECTURA Y DISEÑO, UP, MÁSTER EN URBANISMO Y PLANIFICACIÓN ESPACIAL, MIEMBRO DE LA JUNTA DE PLANIFICACIÓN MUNICIPAL.