La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Víctor Paz

Columnistas

La verdadera naturaleza del cambio

‘No deberíamos preguntarnos por qué un obrero gana más dinero, sino por qué nosotros tenemos que ganar cada vez menos'

La URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) cayó, entre otras cosas, por un proceso de ‘occidentalización democratizadora' ( Perestroika y Glasnost ). El esquema social-comunista de infundir respeto por intimidación, quedó desfasado por el consumismo y la mediatización. Entiéndase, el poder aprendió a ser más hipócrita y exhibicionista que fuerte. Algo similar ha venido ocurriéndole al Suntracs quizás por no haber asimilado completamente ‘el cambio de los tiempos'. Para muchos panameños, la otrora imagen del Suntracs oponiéndose heroica, feroz y recalcitrantemente al régimen militar, ha sido muy devaluada. Y con ellos, todo lo que implique sindicato, comunismo o socialismo. Sin embargo, hoy en día subsisten en plenitud regímenes comunistas (China) socialistas (Noruega) sindicatos y agrupaciones en varios países.

Pero el fantasma del comunismo cubano y más recientemente el socialismo venezolano, junto al evidente fracaso de sus economías, han hecho que muchos panameños sientan una terrible aversión por cualquier forma de manifestación social. Algo que yo, más que nada, llamaría ‘terror infantil', dado el grado de madurez social que eventualmente manifiestan. Pero es mucho mejor así, porque el comunismo y socialismo están contraindicados en Panamá, ya que gran parte de nuestro pueblo ni siquiera concibe el concepto de bien social ni de lucha. Sin embargo, no todas las manifestaciones sociales ni los sindicatos ni el espíritu de lucha implican predisposición social-comunista. Recordemos que el socialismo tuvo su origen en Inglaterra, y no de la mano de un soviético, sino de dos alemanes (Marx y Engels). Por decir algo más, Jimmy Hoffa, una de las figuras más emblemáticas del sindicalismo internacional era estadounidense.

Supongamos que los sindicatos, gremios y cualquier otra forma de agregado social no sirven por como dicen, que sus líderes son corruptos, impuestos y no representativos. ¿Entonces por qué un operador de equipo pesado gana igual o más que cualquier oficinista bancario? ¿Por qué un chofer de taxi puede poseer una economía más próspera que la de cualquier licenciado? ¿Por qué un maestro ahora gana igual o más que muchos ingenieros? ¿Por qué los médicos se cotizan tan bien? Porque mientras la clase media profesional (licenciados, administrativos, etc.) se limita a rivalizar entre sí por un pequeño aumento salarial (el tradicional ‘serrucho') los obreros, médicos, transportistas y maestros luchan unidos por el bien de sus salarios y derechos laborales. De hecho, hace unos años atrás, en plena flor de los Gobiernos derechistas panameños, los maestros agremiados lograron un aumento salarial histórico. Luego, ¿funcionan o no funcionan las agrupaciones sociales? ¿Funciona o no funciona la lucha grupal?

Todo se trata de un problema de honestidad de la clase media (profesional y asalariada) para consigo misma. No deberíamos preguntarnos por qué un obrero gana más dinero, sino por qué nosotros tenemos que ganar cada vez menos. Toda forma de lucha implica visión a mediano o largo plazo, unión, valentía y perseverancia. Es decir, ¿así como los obreros reclaman al patrono con marchas, huelgas y piquetes, los oficinistas harán lo propio con sus jefes? Nuestra clase media (desde la época de la cruzada civilista) olvidó el valor práctico de la lucha. E inclusive adversan visceralmente a cualquiera que la practique. Ahora bien, si analizamos dicha tendencia, la actual clase media se volverá pobre muy pronto. Porque no solo los obreros (médicos, maestros, transportistas) la dejarán atrás, sino también los extranjeros, o cualquier otro grupo que se atreva a reconocer que la verdadera naturaleza del cambio está en la lucha, no en la comodidad o el miedo.

INGENIERO EN SISTEMAS.