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13 de Oct de 2019

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Jaime Flores Cedeño

Columnistas

El turismo histórico de cementerios

Deseo en esta oportunidad expresar algunas consideraciones sobre el proyecto que propone implementar la Alcaldía de Panamá

Deseo en esta oportunidad expresar algunas consideraciones sobre el proyecto que propone implementar la Alcaldía de Panamá, destinado a promover ‘El Turismo de Cementerios', dirigido a estudiantes del segundo nivel de enseñanza. Inicio señalando que me parece positiva esta iniciativa, porque contribuye a rescatar del olvido a muchos de nuestros verdaderos próceres de la patria. Hago la distinción de ‘verdaderos', porque hubo en la extensión de nuestra historia quienes se prestaron para acciones antinacionales, como fue el caso de aquellos que avalaron el Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903; los que solicitaron el intervencionismo estadounidense en 1925, tras la Huelga Inquilinaria, y quienes afinaron la diplomacia para aprobar el lesivo Convenio Filós-Hines de 1947, por citar algunos ejemplos.

En cuanto al tema que nos ocupa, comparto la experiencia que tuve hace poco menos de un año, cuando fui al cementerio Amador para ver el estado en que se encontraba la tumba del doctor Justo Arosemena. Esta misión la llevé a cabo en el marco de la conmemoración del bicentenario del natalicio de este ilustre prócer de la patria.

Al llegar al campo santo, un personal de mantenimiento nos guió con amabilidad hacia la tumba del ‘Padre de la Nacionalidad'. Fue nuestra sorpresa ver el estado de abandono en que se encontraba su lápida y estructura. Presenciar esto me hizo preguntar ¿cómo era posible que la tumba del creador del Estado Federal de Panamá, del hombre cuyas obras constituyen piezas fundamentales en América Latina para entender el pensamiento jurídico del siglo XIX, estuviera en esta condición? Pienso que es el resultado del poco valor que le damos a nuestro pasado histórico. Ello se debe, entre otros factores, al desconocimiento de la historia nacional, que no es vista en su justa dimensión, me refiero, a un pasado que sentó las bases del presente y el cual debe servirnos para proyectarnos hacia el futuro.

Al igual que la tumba del doctor Arosemena se encontraban en descuido otras sepulturas de personas destacadas de la historia que debieran ser remozadas para el proyecto de turismo que se tiene planeado ejecutar. En el cementerio Amador, que es uno de los más antiguos del país se encuentran las tumbas de hombres y mujeres como: Amelia Denis de Icaza, gran poetiza istmeña, de los héroes de la Guerra de Coto, los Soldados de la Independencia, de Fermín Naudeau, Richard Newman, prominentes educadores, cuyos nombres fueron honrados con prestigiosos planteles, Victoriano Lorenzo (su tumba está próxima a la de Justo Arosemena), Rommel Fernández, y centenares de otras personalidades que hicieron patria. Existen también mausoleos con estilos arquitectónicos dignos de admirar.

Contamos con otros cementerios históricos que podrían extenderse a esta iniciativa como: el francés de Paraíso, Corozal y Monte Esperanza en Colón. En la ciudad de Panamá se encuentra también el Jardín de Paz, donde reposan los héroes del 9 de Enero y los caídos de la invasión de 1989, lo mismo podría hacerse en el interior del país.

El necroturismo, que es como se denomina el turismo de cementerios, es una de las tendencias más comunes en Europa y países de América Latina. En la lista de los cementerios más visitados en el mundo figuran: El de la Recoleta en la Argentina, allí permanecen las tumbas de Eva Perón y Jorge Luis Borges; El Highgate de Londres, inaugurado el 20 de mayo de 1839, con el diseño del arquitecto Stephen Geary, es motivo de atracción por encontrarse las tumbas de: Karl Marx, Lucian Freud, George Eliot (Mary Anne Evans), Michael Faraday, Alexander Litvinenko, los padres y hermanos de Charles Dickens, así como otros numerosos artistas y políticos; El Central de Viena, Austria, ocupa el cuarto lugar entre los más visitados del mundo, allí yacen: Ludwig van Beethoven, Franz Schubert, Antonio Salieri, Johannes Brahms y la familia de músicos Strauss.

Sugiero que las personas encargadas de guiar a los estudiantes y al público en estos recorridos sean capacitadas en materia histórica, para que cumplan el objetivo de hacerles comprender el valor de cada uno de los hombres y mujeres que hicieron historia en el país, los cuales, a pesar de haber fallecido hace algún tiempo, sus ejemplos deben continuar vivos en la memoria de la colectividad.

ABOGADO - HISTORIADOR.