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22 de Oct de 2019

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Sobre las elecciones de 2019

Independientemente de lo que se haya dado el sábado pasado para marcar con exactitud los 365 días que quedan para las elecciones del 5 de mayo

Sobre las elecciones de 2019

Independientemente de lo que se haya dado el sábado pasado para marcar con exactitud los 365 días que quedan para las elecciones del 5 de mayo de 2019, el contexto es el siguiente: 1— no hay indicadores que ofrezcan una idea de qué preferencias generales tiene el electorado en términos de un candidato presidencial, 2— el proceso se llevará a cabo en el marco de un desagradable ambiente de corrupción que crea dudas o mancha a la gran mayoría de los actores conocidos que quieren o tienen interés en participar de alguna manera y 3— el Gobierno (los tres Órganos), la llamada ‘sociedad civil', el sector político partidista, empresarial, la Iglesia, etc., no han podido conjugar esfuerzos decididos por resolver el problema de la corrupción.

Así como estamos, todos los días sufren salir desde tempranas horas, miles de panameños para llegar a tiempo a sus sitios de trabajo. De noche, se sobreponen a los obstáculos del trasporte, los tranques, las construcciones con sus desvíos, para retornar a sus hogares. En ambas direcciones los medios de comunicación (en especial las radioemisoras que son las que se escuchan en el ir y venir) nos exponen las ideas y comentarios de voceros de las diversas corrientes. Estos medios, vendiéndonos la idea de ‘mantenernos informados', se aprestan a lucrar desmesuradamente de los dineros que estos 12 meses de propaganda políticas les generará. Eso igual para las productoras de publicidad y los supuestos ‘genios o gurús' de campañas y comunicación política.

Señalé hace unos años que Raymond Dodge (1920- psicólogo) puntualizó que: ‘Toda propaganda es prejuicio capitalizado. Descansa sobre alguna premisa emocional, la cual es la fuerza del proceso. La transferencia emocional es trabajada por algún proceso asociativo como la similitud [o la diferencia percibida], el uso o la relación causal'.

Atrapados en los tranques mencionados, todas las mañanas y todas las noches, los votantes serán presa fácil de las campañas de convencimiento, ya sea en la publicidad puntual, así como en los noticieros y programas de opinión; con los ‘jingles' o canciones de reggae que muchos politiqueros contratarán para llegar a ese segmento de la población (asociación con la ‘similitud' cultural o social de algunos sectores de la población, con el fin de obtener votos).

Pero volviendo al tema, hay otro elemento en el contexto que pocos quieren señalar: el 5to.; que a mi parecer, deberíamos considerarlo como el más importante: la manipulación electrónica estructurada y sistémica de la contienda electoral y sus resultados.

La organización independiente Freedom House, dedicada a la vigilancia de la libertad de expresión y la democracia alrededor del mundo, en su informe de 2017 señaló que: ‘... Gobiernos alrededor del mundo han aumentado drásticamente sus esfuerzos para manipular la información en las redes sociales durante el año pasado'. También señaló que: ‘Si bien algunos de los intentos de interferencia electoral fueron realizados por países externos, la mayoría fueron llevados a cabo por el Gobierno local o por la oposición. Y fuera de las elecciones, se ha descubierto ahora que 30 países están dirigiendo ejércitos de troles pagados para tratar de influir en la opinión pública en general'.

El ejemplo mayormente conocido en nuestro medio es el de las elecciones de noviembre de 2016 en los Estados Unidos. Pero en varios procesos electorales, los intentos intervencionistas han sido documentados por la entidad observadora. Freedom House encuestó a 65 Estados con el 87 % de los usuarios de Internet y encontró 18 donde Gobiernos o entidades externas habían intentado influir en una elección al restringir o interferir con el uso de Internet.

En Panamá, la elección no es ideológica y el robo de urnas y desaparición de papeletas en algunas mesas de votación, en algún lugar alejado en el interior del país, no debe preocuparnos mucho: es cosa del pasado y poco sofisticado. Si creemos que el escenario no es tan claro como en otras ocasiones en los últimos 25 años, para los que hablan de democracia pura, estos indicadores deberían quitarnos el sueño. Aquí sobran las razones para manipular el proceso desde la perspectiva electrónica y la verdad es que no será a favor de ningún grupo en particular: les conviene a todos para encubrir la culpa de los corruptos. Esos, como ya sabemos, están en todos los grupos ‘en disputa' y tienen el dinero para hacerlo.

COMUNICADOR SOCIAL.