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17 de Oct de 2019

Clarissa Botello de Mayorga

Columnistas

¿El médico puede dar lo que no tiene?

La salud en su concepto ha sido considerada por algunos como una utopía

Como médico de profesión, soy un ser humano más, que tomé la decisión de hacer sacrificios, para adquirir los conocimientos necesarios para procurar el bienestar común de todos, conocido como salud.

La salud en su concepto ha sido considerada por algunos como una utopía, ya que la OMS la define como el estado de bienestar físico, mental, social, emocional, espiritual y nutricional; es decir, integral, de una persona. Entendiendo al humano como un ser en el que influyen muchos aspectos que interaccionan entre ellos, pudiendo afectar uno al otro, sucesivamente. Incluso podemos considerar la salud como un equilibrio perfecto y a la vez frágil, por ser fácil de quebrantar en cualquiera de estos aspectos. Ámbitos tan sencillos como la falta de agua potable e higiene, hasta la ausencia de una adecuada educación, podrían romper el gran equilibrio.

Los médicos en general, conocemos muy bien las recomendaciones para lograr la salud y que lo ideal es aplicarlas desde que eres joven, porque la salud es disciplina y hay que aprender a mantener este estilo de vida, para lograr una vejez saludable y cosechar lo sembrado en la juventud.

Lo triste es que muchos de nosotros las hemos aprendido, pero no logramos ponerlas en práctica. Porque, al solo mencionar algunas recomendaciones, observamos cómo los médicos no tan fácilmente logramos seguirlas:

1. Dormir: un tiempo adecuado de sueño nocturno de aproximadamente siete horas diariamente es lo recomendado. Sin embargo, un médico en ocasiones debe hacer turnos de 24 horas, turnos en días de descanso, estudiar y actualizarse en horarios de tranquilidad, que generalmente son los nocturnos.

2. Cuidar la alimentación: debe ser variada, equilibrada y fresca con una adecuada masticación y comer en tranquilidad para una adecuada digestión, no saltarse las comidas, comer a horas adecuadas, preferible no de noche. Me pregunto cuántas veces tuve que dejar de comer por cumplir mi deber, las veces en que comí recalentado, comida ‘chatarra', de noche; sin tiempo para escoger bien los alimentos. ¡Definitivamente hay que ser disciplinado! ¡Nunca es tarde para empezar!

3. Ejercicio físico: una rutina periódica de al menos una caminata de 30 minutos tres veces a la semana, es sumamente recomendado. Esto lo cumplimos a cabalidad, desde los inicios de nuestra carrera, subiendo y bajando escaleras, en los años de internado. Salvo las largas horas sentados estudiando, que contrarrestan y acaparan las de movimiento. Pero, hay que comprender que actividad física no es lo mismo que ejercicio físico: tomar tus zapatillas y mantener una frecuencia cardiaca adecuada.

4. Evitar el estrés: esta es, quizás, la mayor de las utopías para un médico. Vivimos en un mundo estresado, los tranques contra el reloj de cumplir una agenda apretada, donde todos desean ser rápidamente atendidos; pero en algunas instituciones nos dan 10 míseros minutos para atender un paciente ‘integralmente', como realmente merece, en la consulta ‘eterna', donde se mide cantidad y no calidad, y en la hospitalización, donde se mide si das de alta rápido a un paciente y no que no reingrese varias veces al hospital. La paz es una utopía para varios médicos, trabajando en instituciones donde te sientes culpable de participar de injusticias, de pacientes que acuden buscando ayuda y tú no tienes el remedio, pero debes dar buenas caras y jamás amargarte.

5. Ahorrar: es difícil cuando hay salarios bajos luego de largos años de estudio sin paga y, a su vez, cuando las inversiones para la formación son altas, las deudas crecen. De ahí, la necesidad de buscar otras formas de ingreso. Muchos ni jubilarse pueden, por estar pagando deudas.

6. Tiempo libre: tiempo para pensar, reflexionar; lo que llamamos la paz interior. De no tenerla, no tendremos la claridad necesaria ni la calma que los pacientes necesitan llevarse luego de una evaluación. Y lo realmente importante es el tiempo que le hemos dedicado a nuestros seres más queridos, las veces en que no hemos tenido tiempo para compartir con la familia. Depende de qué tanto calor humano tenga ese médico, la forma en cómo te pueda tratar.

7. Revisiones médicas periódicas: imagínese recomendarles a nuestros pacientes un estilo de vida saludable, chequeos mensuales, control de su presión arterial, tomarse sus medicamentos y que nosotros no lo hagamos: pregonar lo que no practicamos, sería fatal.

En conclusión, el médico no puede dar lo que no tiene. Y hemos sido desconsiderados en eso. No se puede exigir calidad, si no se nos da la oportunidad ni el tiempo para atender bien a nuestros pacientes y las herramientas necesarias. No podemos dar salud, ¡si no tenemos salud! Y menos recomendarles algo a nuestros pacientes a sabiendas de que puede ser contraproducente, innecesario, o no resolverá su problema real. Por eso hay médicos frustrados, que pueden llegar incluso al suicidio, si no alcanzan realmente a llevar a plenitud su vocación. ¿Será que el médico debe dejar de lado su salud para que los demás la tengan? ¿O será mejor advertir integralmente, que es importante velar por la salud de todos y cada uno?

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