La Estrella de Panamá
Panamá,25º

23 de Oct de 2019

Avatar del Ricardo Arturo Ríos Torres

Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

Buda y el mundo actual

Las respuestas son simples o complejas de acuerdo a los niveles de su organización social

El ser humano problematiza los grandes enigmas de su micro y macrocosmos. Las respuestas son simples o complejas de acuerdo a los niveles de su organización social. La comprensión de un acontecer determina la praxis correspondiente.

Las explicaciones, inicialmente, son mágicas, mitológicas o religiosas, cuando se formaliza el arte de pensar siguen un razonamiento lógico.

Los conjuntos culturales de Oriente, como los de la India y China tienen una herencia milenaria. Panamá, por ser una nación aluvional, tiene vivencias de la cultura de esos pueblos.

El Budismo tiene sus orígenes en la región de Los Himalayas, especialmente en Nepal, se afianza en la India y luego emigra al sudoeste asiático, especialmente a China y Japón.

La India es un universo cultural con características propias, su personalidad colectiva pone énfasis en lo eterno y nunca en lo temporal. Buda surge en ese marco conceptual.

‘Buda' es una palabra sánscrita que significa ‘despertó'.

El nacimiento de Gautama es incierto. Los padres son de la nobleza. Los presagios anuncian que será un ser especial, un iluminado, un Buda.

Siddartha pasó su infancia y juventud rodeado de todos los lujos. El joven lleva una vida ociosa y galante, es un rajá más. El padre lo aísla del mundo exterior para impedirle ver la vida real y sobre todo el sufrimiento.

Gautama, en el vacío de su ser interior, alimenta el fuego de la insatisfacción, anhela encontrar algo diferente que le dé un sentido más profundo a su existencia. A los 29 años sale del palacio y tiene experiencias que lo impactan con un viejo, un enfermo, un cadáver y un monje errante que son parte de su aprendizaje espiritual.

Siddharta ansía encontrar una vida que responda a las cuestiones fundamentales de la existencia y marcha al encuentro de los ascetas. Gautama tiene una vida errante, mendiga, la humildad reemplaza la arrogancia del poder. A los 35 años la meditación trascendental lo conduce hacia la liberación de las pasiones.

Gautama, despierta, es el Iluminado, nace el Buda, rechaza el ascetismo radical, reconoce que la vida diaria es una ilusión del mundo sensible, que hay otro universo de verdades profundas. La Iluminación es una catarsis que libera a los seres humanos del dolor y el sufrimiento. Al superar la dualidad del sujeto-objeto se propicia la compasión y solidaridad con los seres humanos y nos da la energía, para lograr la máxima superación personal.

El Karma es un proceso de causa y efecto, relacionado con la reencarnación, se fundamenta en el principio de que el devenir es cinético, un perpetuo cambio, nada es inmóvil.

La reencarnación a través del sufrimiento hace posible la purificación del ser interior.

La comprensión de los valores de la existencia lo conduce a alejarse de los pesares que nos angustian y se encamina hacia el nirvana, un estado de plena paz, libre de pasiones y voluntades egoístas. El Nirvana es el verdadero conocimiento.

Buda, Siddharta o Gautama es un sabio hindú con presencia histórica de 2500 años antes de Cristo.

Buda prefiere la moderación como modo de vida; busca el equilibrio dialéctico, la armonía de las antípodas. Lo primordial es el autocontrol de las pasiones liberándose de las malas acciones. Lo esencial es adquirir el conocimiento del ser interior, el famoso ‘Conócete a ti mismo' de los filósofos griegos.

Buda establece este proceso epistemológico para llegar al Nirvana, considera que los niveles de comprensión determinan los niveles de acción. El Nirvana es la extinción del fuego de todos los deseos y la absorción del yo en el infinito. Uno es todos. La praxis es correcta, si la conceptualización de los problemas se sustenta en la claridad y apreciación adecuada de la realidad, tanto interior como de la exterior.

Buda realiza una catarsis que le permite limpiar su alma de sus prejuicios, egoísmos, ansiedades y sufrimientos. Lo esencial es alcanzar el Nirvana, la espiritualidad máxima. El Nirvana te libera del ciclo de las resurrecciones. El Nirvana interioriza tu búsqueda ontológica hacia la perfección del alma, así podemos lograr la anhelada paz espiritual, esa es la meta.

La acción es a través de la Rueda de la Ley, el Dharma, la cual es una metáfora del círculo vital de cada ser humano y cultura. Practica el Yoga y la conducta austera. Buda aprecia que las mujeres como los hombres tienen la misma capacidad para despertar a una vida plena de valores universales.

Buda predica durante 45 años.

Nota. La otra semana sigue la parte final. Recomiendo mi libro Los rostros del tiempo para ampliar información.

HISTORIADOR, ESCRITOR Y DOCENTE.