La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Avatar del Franklin Castrellón Morales

Franklin Castrellón

Columnistas

Seguridad ciudadana, ¿percepción o realidad?

Hace tiempo, un amigo terminó una discusión con esta frase: ‘Hay tres verdades: la tuya, la mía y la verdad verdadera'.

Hace tiempo, un amigo terminó una discusión con esta frase: ‘Hay tres verdades: la tuya, la mía y la verdad verdadera'. Inspirada en un proverbio chino, la frase viene a pelo con el recurrente debate sobre seguridad ciudadana, en el cual algunos formadores de opinión, privilegiando la ‘percepción', han llegado a comparar la seguridad en Panamá con países con los más altos índices de criminalidad.

Preocupado por lograr información lo más aproximada a esa ‘verdad verdadera', aproveché el contacto casual con el comisionado de la Policía Nacional, Máximo Ruiz, para conocer la realidad estadística, la evolución de la criminalidad y la necesidad de una Estrategia Nacional de Seguridad. Ruiz me explicó que el tema ha sido elevado a agenda de Estado por el ministro de Seguridad, Alexis Bethancourt, con el resultado de que en 2018 tomó forma la propuesta Estrategia Nacional de Seguridad Ciudadana 2017-2030. Ella es producto de consultas con expertos de distintas corrientes de pensamiento, con miras a ‘definir políticas públicas para prevenir, atender, controlar y sancionar la violencia'.

La estrategia debe trascender subsecuentes gestiones de Gobierno; para lograrlo, el ministro Bethancourt la llevará a consulta nacional. En lo personal, confío en que en este proceso se incluya a partidos políticos para asegurar su vigencia en el futuro previsible. Un punto me llamó la atención: la ENSC está alineada con la Estrategia de Seguridad Centroamericana, la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo de Naciones Unidas, y con el Plan de Gobierno actual.

Clave ha sido la contribución de expertos de fuera y de los diversos estamentos del Minseg, quienes han aportado experiencias e ideas. Consta de cinco ejes de acción: 1) Instituciones eficaces y transparentes; 2) Respuestas de calidad a nivel local y comunitario; 3) Promoción inclusiva de una cultura de paz; 4) Alianzas para alcanzar las metas, y 5) Acceso universal a una vida sin violencia. La estrategia profundiza en las principales dinámicas delictuales como son la corrupción, trata de personas, violencia doméstica y de género, y narcotráfico. Los planes son flexibles, lo que permite ajustes según lo recomiende la matriz de resultados.

Lejos de la percepción, las cifras oficiales revelan bajas tasas de delitos comunes y criminalidad organizada en comparación con países vecinos. A manera de ejemplo, con 603 homicidios en 2017 Costa Rica duplicó ese año la incidencia de homicidios de Panamá. En Venezuela y El Salvador la tasa fue de 100 homicidios por cada 100 000 habitantes; en Brasil, Honduras y Jamaica de unos 50, y en Colombia de 24 por cada 100 000 habitantes. En Panamá fue de 9.7 en 2017, una notable mejoría en comparación con 17 homicidios por cada 100 000 habitantes en 2014. Según el Minseg, en los últimos cinco años Panamá ha figurado entre los 50 países más seguros del mundo.

También, lejos de la percepción, el mayor porcentaje de homicidios no se debe a extranjeros; el 90 % de los procesados por ese tipo de delitos son panameños. La lucha contra la delincuencia organizada ha sido incesante y rendido frutos. Además de reducir los homicidios, la incautación de drogas pasó de 40 toneladas en 2014 a unas 250 toneladas en 2017, y las armas ilegales destruidas de 400 a más de 2800.

Conforme a una recomendación formulada por Rubén D. Paredes, se incrementarán los recursos y apoyo a las comunidades, dotándolas de conocimientos y capacidades para la gestión de seguridad. Pero el éxito de cualquier estrategia de seguridad, por excelente que sea, dependerá del compromiso y apoyo ciudadano, la sociedad civil y los estamentos responsables de su ejecución.

PERIODISTA