20 de Feb de 2020

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Jaime Raúl Molina

Columnistas

La crisis de reproducibilidad en Medicina

‘Gran parte de lo que pasa hoy día por ciencia es en realidad pseudociencia y, esto es muy preocupante cuando incluye el campo de la investigación médica'

Existe una crisis de reproducibilidad en ciencia que está afectando la credibilidad de gran parte de los paradigmas que damos por ciertos en diversas disciplinas científicas. En Medicina hay buenas razones para pensar que los resultados positivos de estudios son falsos positivos en más del 50% de los casos. Del café es malo pasamos al café es bueno para la salud. Del "evite la mantequilla y reemplácela mejor con margarina" pasamos veinte años después a " la margarina es alta en ácidos grasos trans, así que mejor regrese a consumir mantequilla." De "evite consumir alimentos con colesterol" se pasó a "hemos llegado a la conclusión de que el colesterol en la dieta no tiene incidencia en el colesterol en la sangre". Y así hay muchos ejemplos. ¿Cómo y por qué pasa esto?

En ciencia, los resultados de todo experimento deben ser reproducibles. Esto es, si la hipótesis dice que a causa b, un experimento diseñado para testear dicha hipótesis que arroje resultados que la corroboren, debe poder ser reproducido por cualquier persona y lograr los mismos resultados una y otra vez. En fenómenos complejos donde la causalidad no es determinista sino probabilística y, además, multifactorial (como son los procesos de patologías en el ser humano), el principio se mantiene, con la salvedad de que el margen de error es mayor y debe usarse herramientas estadísticas para controlar esa dilución de la causalidad y evitar también la confusión de causalidad con otros factores. Con estas salvedades, un experimento que realizado por primera vez arroja como resultado una causalidad entre a y b ("a es factor causal de b"), que luego es reproducido y arroja como resultado una falta de relación causal entre a y b, es un intento de reproducción fallido que en teoría debe tenerse como una falsación de la hipótesis.

Esto es parte fundamental del Método Científico y, en sí, no tiene nada de malo. Al contrario, es elemento importante en este proceso la falsación o refutación de hipótesis previamente corroboradas. De hecho, en el estudio de fenómenos complejos, multifactoriales, como lo es todo lo que es objeto de estudio en la Medicina, es de esperarse que las reproducciones fallidas de experimentos se den con relativa frecuencia.

El problema no es ese, sino el hecho de que el porcentaje de falla de reproducción es altísimo. En Medicina el problema ha sido estudiado y se estima la falla de reproducción entre 50% y 70%. Esto apunta a que hay un problema sistemático en la metodología que emplean los investigadores, cosa que produce muchos falsos positivos que luego fallan en ser reproducidos en estudios posteriores.

El profesor John P. Ioannidis, un estudioso del problema de la deficiente calidad metodológica en estudios médicos, sostiene además que las investigaciones que arrojan resultados positivos (i.e. que hallan un resultado positivo de relación causal entre dos variables a y b) tienen muy mayor probabilidad de sufrir de serios sesgos que los estudios que hallan resultados negativos o no concluyentes (Ioannidis. "Why Most Published Research Findings Are False", Plos Medicine, 2005). Ioannidis señala serias deficiencias estadísticas en el diseño de estudios, aparte de la omisión en tomar adecuado control de determinados sesgos. Expertos en estadística como Nassim Nicholas Taleb también señalan el abuso de técnicas estadísticas simplistas y excesivamente optimistas para arribar a resultados positivos que, en la mayoría de los casos, reflejan solo correlaciones espurias.

Clave en este problema es la falta de atención al principio de epistemología de que una correlación estadística no equivale a una prueba de relación causal. Lamentablemente, aunque esto es básico y ningún investigador debería olvidarlo, es demasiado frecuente que investigadores médicos incurran en dicho error. Y gran parte de los estudios que informan políticas públicas de salud, están basados en poco más que estudios asociativos epidemiológicos. Así es como llegamos a cosas como que a usted le dijeran en los ochenta que evitara a toda costa beber café y causaran con ello ansiedad a millones de personas en el mundo, para dos décadas después entonces cambiar la tónica y decir que no solo el café no es dañino a la salud humana, sino que es hasta saludable.

Gran parte de lo que pasa hoy día por ciencia es en realidad pseudociencia y, esto es muy preocupante cuando incluye el campo de la investigación médica.

ABOGADO