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06 de May de 2021

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Jaime Flores Cedeño

Columnistas

Oscar Terán y la historia crítica de Panamá

Su obra estremeció a la sociedad conservadora y liberal de la época, porque exponía un estudio crítico e investigativo sobre los hechos [...] de 1903 [...]'

Hasta mediados del siglo XX, no hubo un panameño que fuera tan duramente difamado en su honra personal e intelectual, como el doctor Oscar Terán. Fue objeto de todo tipo de insultos, tanto de políticos e intelectuales, quienes no pudieron refutar sus argumentos históricos sobre la Separación de Panamá de Colombia.

El inicio de la discordia se dio en los años treinta con la publicación de su obra titulada: ‘Del Tratado Herrán - Hay, al Tratado Hay - Bunau Varilla, historia crítica del atraco yanqui mal llamado en Colombia ‘La pérdida de Panamá' y en Panamá, ‘Nuestra Independencia de Colombia'. Terán, era una persona prestante de nuestro país, nació en el Istmo en 1870, cuando formábamos parte de Colombia, estudió derecho en los Estados Unidos y se graduó de doctor en jurisprudencia en Francia.

Su obra estremeció a la sociedad conservadora y liberal de la época, porque exponía un estudio crítico e investigativo sobre los hechos ocurridos antes, durante y después de 1903 y todas las circunstancias que rodearon al mismo. Su ensayo fue revelador e impactante, porque rompía con la historia romántica y pasiva, la cual estaba diseñada para crear héroes y próceres. Era una historia acrítica, carente de indagación profunda y con elevados rasgos de superficialidad.

Terán, se proponía dar a conocer una historia no contada, donde predominaba la intriga de sus protagonistas, la corrupción y el entreguismo en su más alta exposición, por parte de los ‘próceres', hacia los intereses imperiales de los Estados Unidos de América. En el prefacio de su libro nos dice que: ‘El cohecho, el engaño, la perfidia, la fe púnica, la instigación al prevaricato, a la traición, en una palabra, todas las formas posibles del maquiavelismo clásico quedaron allí ejemplarizadas y como patentadas bajo el rótulo de yanquilandia'.

La sustentación que hizo Terán sobre lo acaecido en 1903, fue desarrollada de manera profunda en las décadas posteriores, al grado que hoy día pocos cuestionan sus apreciaciones. Su libro es amplio en detalles y narraciones, puntualizó, entre otros aspectos: El viaje que realizó Manuel Amador Guerrero a los Estados Unidos con el propósito de reunirse con Bunau Varilla y William Nelson Cromwell, para lograr el respaldo al plan emancipador que culminaría con la firma de un nuevo Tratado del Canal, que reemplazaría al Tratado Herrán - Hay, negado meses antes por el Congreso colombiano. Se traslucen además los sobornos que giraron para obtener el beneplácito del Batallón Colombia y todo el dinero que corrió con el fin de sellar la ‘Revolución' que se iba a gestar.

Los ‘encumbrados' de la época, lejos de refutar con argumentos las aseveraciones de Terán, se dieron a la tarea del insulto público. Se oponían a que se diera a conocer otra historia que atentara en contra de la política de ‘endiosamiento' que se tenía hacía los próceres, cuyos hijos y parientes gobernaban la Nación. En consecuencia, Nicanor A. de Obarrio demandó a Terán y sugirió una pena de prisión de 20 años, la Corte Suprema de Justicia le quitó su calidad de nacional panameño, el Consejo Municipal de Panamá lo declaró ‘extranjero indeseable y pernicioso'. El historiador Ernesto J. Castillero dijo que Terán puso en su obra: ‘Todo el veneno de un pensador amargado' y el escritor Fito Aguilera lo describió como: ‘de color indefinible, pelo blanco, rostro lleno de irregularidades, de manchas asquerosas y de huellas inequívocas de enfermedades sifilíticas'. Nacho Valdés, director de la Academia de la Historia, propuso un concurso premiado con mil balboas al mejor trabajo que refutara la obra publicada (algo que desde luego jamás se presentó).

Todas estas plumas al servicio al servicio del poder atacaron al hombre, y no a las ideas, nadie adujo una prueba en contra de los documentos y las testificaciones presentadas por el autor. Desde aquel entonces, imitando tal vez, a los detractores de Akenatón, se decidió borrar de la historia a Terán, y su obra, que en más de ocho décadas no ha vuelto a ser reeditada y unas de las pocas ediciones se conservan en la Biblioteca Nacional.

Terán, al igual como lo hizo Belisario Porras en su momento, se resistieron a aceptar los hechos registrados el 3 de Noviembre de 1903, no por falta de patriotismo, sino por el entreguismo y la venalidad que hubo detrás de este suceso, que, como corolario, creó una república mediatizada bajo la sombra del imperio estadounidense y un enclave colonial a perpetuidad.

El doctor Oscar Terán no tuvo tiempo para responder a todos los ataques, porque la muerte lo sorprendió en 1936, poco después de haberse editado su libro. Sus detractores no pudieron esconder la historia real de los hechos, que fue investigada y dada a conocer en detalle por connotados intelectuales en la pasada y presente centuria, bajo un concepto crítico e interpretativo como lo trazó en su momento Terán.

ABOGADO E HISTORIADOR.