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30 de Mar de 2020

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Rafael Carles

Columnistas

La OMS de rehén de EE.UU.

La movida decepcionó a muchos expertos en salud pública, pero fue recibida con entusiasmo por la Alianza Internacional de Alimentos y Bebidas

Estados Unidos (EE.UU.) vetó el 1 de junio de este año la mención de gravar las sodas en el informe de la comisión de la Organización Mundial de Salud (OMS) sobre la prevención de enfermedades no transmisibles (ENT), en contra de la opinión de los expertos internacionales de la salud que afirman que la crisis de obesidad ya alcanzó niveles de epidemia. Sin ninguna explicación, la administración Trump torpedeó la moción y obligó al panel de la OMS a rechazar la propuesta que la OMS había hecho en 2016 que tales impuestos son una forma efectiva de combatir la obesidad, la diabetes y otras afecciones potencialmente mortales.

La movida decepcionó a muchos expertos en salud pública, pero fue recibida con entusiasmo por la Alianza Internacional de Alimentos y Bebidas, un grupo que representa a compañías como Coca-Cola, PepsiCo y Unilever.

El informe de la OMS señala que ‘los Comisionados presentaron puntos de vista y perspectivas ricas y diversas, que hubo un amplio acuerdo en la mayoría de las áreas, pero algunos puntos de vista fueron contradictorios y no pudieron ser resueltos. Como tal, las recomendaciones como reducir el consumo de azúcar a través de impuestos efectivos sobre las bebidas endulzadas con azúcar y la responsabilidad del sector privado, no pudieron reflejarse a pesar del amplio apoyo de muchos miembros de la Comisión. La posición de EE.UU. fue antagónica al vetar los impuestos a la soda y rechazar más impuestos al tabaco y alcohol por considerarlos medidas fiscales basadas en evidencias no comprobadas'.

Esta omisión es lamentable en vista de las fuertes posturas anteriores de la OMS sobre la necesidad de reducir las ENT como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 (https://sustainabledevelopment.un.org/), y crear impuestos a las sodas como un medio para lograr esos objetivos. En 2015, la OMS recomendó consumir dietas con menos del 10 % de las calorías provenientes de azúcares (http: //apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/149782/9789241549028_eng. pdf%3Bjsessionid=8E9D90F8D6A2AB55 8CD61933911DD2DD?sequence=1).

En 2016, la OMS recomendó impuestos de 20 % a las bebidas azucaradas como una forma de reducir la ingesta de azúcar y prevenir las ENT (http: //www.who. int/news-room/detail/11-10-2016-who -urges-global-action-to-curtail-consumption-and-health-impacts-of-sugary-drinks). Y en 2018, a pesar del consenso para emitir una recomendación institucional, EE.UU. veta la moción. Recordemos el infame incidente en 2003 cuando EE.UU. impidió que la agencia recomendara una reducción en la ingesta de azúcar (https: //www.theguardian.com/society/2003/apr/21/usnews.food).

Con esta postura forzosa, es evidente que EE.UU. tiene de rehén a la OMS, una situación censurable para una institución como la OMS que no debe recibir amenazas de ningún país. Las ENT son la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo y se necesitan esfuerzos mancomunados para prevenirlas. Esto requiere cooperación y no chantaje. Por eso, vergüenza debiera dar a EE.UU.

Además, existe información suficiente que respalda la experiencia exitosa de los impuestos a bebidas azucaradas en varios países e incluso de ciudades importantes en EE.UU. Por ejemplo, el Centro Rudd para Políticas Alimentarias y Obesidad en la Universidad de Connecticut publicó en 2017 un estudio sobre la campaña sin azúcar del condado de Howard, Maryland. Los principales hallazgos del estudio son: ventas de sodas disminuyeron casi un 20 %, ventas de néctares cayeron 15 % y las ventas de bebidas de frutas con azúcares agregadas cayeron un poco más del 15 %. El estudio atribuye el éxito de la campaña al trabajo político de eliminar las bebidas azucaradas en máquinas expendedoras escolares, aumentar el acceso de fuentes de agua en las escuelas, aprobar leyes y disposiciones para impulsar bebidas saludables en los centros de cuidado infantil, aprobar leyes que prohíben la compra de sodas en actividades del gobierno, involucrar a cerca de 50 organizaciones comunitarias para ofrecer bebidas más saludables, y divulgar información estadística sobre salud pública en toda la comunidad.

Por otro lado, el informe señala que la regulación de anuncios en televisión, mensajes de redes sociales y propaganda en línea sobre alimentos dañinos, además la capacitación de decenas de profesionales de la salud pública y la divulgación de información directa en eventos comunitarios y deportivos sobre el problema de obesidad y sobrepeso.

Este gran esfuerzo de toda una comunidad está dando frutos en EE.UU. y pudiera dar resultados también aquí en Panamá si se adoptan medidas ahora que se discute en la Asamblea Nacional la relevancia de reducir el consumo de bebidas azucaradas a través de una tasa impositiva. Para más detalles, leer estudio en https: //www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28264077. De nuevo, ¡vergüenza debiera darles!

EL AUTOR ES EMPRESARIO, CONSULTOR EN NUTRICIÓN Y ASESOR DE SALUD PÚBLICA.