La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Avatar del Rafael Carles

Rafael Carles

Columnistas

‘Fake News'

‘Es muy cierto lo que dice Stephen Colbert que ‘veracidad es la convicción de que lo que sientes que es verdad debe ser la verdad'...'

Las noticias falsas tienen una larga historia que se remonta a la antigüedad y que fueron cruciales durante los conflictos políticos en la época del Renacimiento. El primer gran sembrador de noticias falsas fue Pietro Aretino, que escribió sonetos difamatorios sobre los candidatos en la elección papal de 1522 y los pegaba en el busto de un personaje conocido como ‘Pasquino', que sirvió como tablero de anuncios cerca de la Piazza Navona en Roma. ‘Pasquinadas' fue un género popular y Aretino tuvo muchos imitadores en París del siglo XVII y Londres del siglo XVIII. No fue sino hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando periódicos como The New York Times y The Times of London apelaron a un nuevo tipo de periodismo, uno que aspiraba a proporcionar información fiable y rechazar el descarado engaño.

Hay que considerar el concepto cambiante de las noticias en sí mismas. Las noticias no son lo que sucedió, sino una historia sobre lo que sucedió, y por su naturaleza usan estilos narrativos. A medida que cambiaron los estilos, también lo hicieron las historias que los lectores consumieron en los periódicos y pasquines. Y lejos de ser evidentes, las técnicas de narración tuvieron que ser asimiladas y perfeccionadas por aquellos que aspiraban a convertirse en reporteros y periodistas.

Por ejemplo, ¿cómo convertir la cobertura de un robo de banco o asesinato en una historia elocuente? Si el editor de cierre instruye al reportero a escribir 800 palabras, ¿qué palabras elegirá y cómo se verán cuando aparezcan en el periódico a la mañana siguiente? La mayoría de los lectores no tiene la menor idea de los códigos arbitrarios y las habilidades profesionales que dan forma al relato de hoy de lo que sucedió ayer. Recuerdo cuando dábamos nuestros primeros pasos en el Panamá América por el año 2000, bajo la tutela de Rosa Guizado y Arnulfo Barroso, en que todo era cuestión de ángulo y enfoque para captar la mayor atención del lector. Una tarde, en la que asesinaron a Roque Pérez en el Boulevard Balboa, fuimos inmediatamente al lugar con un infografista y luego de echar un rápido vistazo y preguntar lo sucedido, descubrimos que había tantas versiones como personas en el restaurante. ¡Y cada una era una verdad!

Hoy, las noticias no aparecen principalmente en los periódicos, cuya circulación e ingresos han disminuido drásticamente desde el advenimiento del Internet. Las noticias ahora circulan a través de Facebook, YouTube, y Twitter, y gran parte de ello es producido por personas que no tienen capacitación profesional y que a menudo las inventan. Beqa Latsabidze, una estudiante en Tbilisi, Georgia, ganó miles de dólares publicando historias falsas que afectaron a Hillary Clinton y favorecieron a Donald Trump.

La importancia de la revolución digital en la proliferación de noticias falsas se conoce como ‘post-verdad', un neologismo elegido como la ‘palabra del año' en 2016 y que significa la creencia de que una idea es verdadera, a pesar de la contraevidencia de hechos verificables y testimonios de expertos que han estudiado el tema. Algo muy similar a lo que han hecho durante décadas algunas corporaciones para defender sus intereses y difundir dudas sobre la evidencia científica que los amenaza. Por ejemplo, la industria del tabaco luchó contra la idea de que fumar causaba cáncer y la industria petrolera negó que el comportamiento humano produce el cambio climático.

Sin duda, el catalizador de la post-verdad es el aumento de las redes sociales. Más del 40 % de la población adulta recibe sus noticias de Facebook, y Facebook usa algoritmos para darnos noticias que nos gustan. Como resultado, las personas viven cada vez más encerrados en ‘silos de noticias', aprendiendo sobre el mundo exterior desde circuitos internos que conectan a ‘amigos' y consumidores de ideas afines. Dejan de estar expuestos a hechos que no se ajustan a sus ideas preconcebidas y por lo tanto, se vuelven vulnerables a los piratas informáticos que usan cebos para alimentarlos con información que favorece a candidatos políticos, intereses económicos y posturas particulares.

Es muy cierto lo que dice Stephen Colbert que ‘veracidad es la convicción de que lo que sientes que es verdad debe ser la verdad'. Y por supuesto la cita cajonera de Daniel Patrick Moynihan que todos ‘tenemos derecho a nuestra propia opinión, pero no a nuestros propios hechos'. Con lo cual queda claro que llegó la hora para aprender a reconocer el carácter falso de lo que en verdad sucede en el sistema actual de poderes fácticos, donde los hechos no importan y las mentiras no pueden probarse falsas.

EMPRESARIO

‘La mayoría de los lectores no tiene la menor idea de los códigos arbitrarios y las habilidades profesionales que dan forma al relato de hoy de lo que sucedió ayer'