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18 de Oct de 2019

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Mireya Lasso

Columnistas

¿Ya nos estamos poniendo viejos?

Con el Año Viejo que acaba —con sus vivencias que no repetirán y pronto serán solo recuerdos— vale pensar, a propósito de ese anciano calendario

¿Ya nos estamos poniendo viejos?

Con el Año Viejo que acaba —con sus vivencias que no repetirán y pronto serán solo recuerdos— vale pensar, a propósito de ese anciano calendario, si podríamos imaginarnos estar también a las puertas de la senectud. Para eso es necesario identificar las señales que pueden revelarla.

El camino de nuestras vidas suele dividirse en etapas: primera infancia, años de estudio, años de trabajo productivo y jubilación. Algunos alegan que esos períodos no tienen fundamento fisiológico; por ejemplo, se puede seguir aprendiendo más allá de las primeras etapas o se puede posponer la jubilación o cambiar de empleo en períodos distintos. Pero cierto es que el envejecimiento es un proceso biológico, psicológico y social que implica cambios graduales —no súbitos— que afectan la mente y todos los órganos del cuerpo; son señales casi imperceptibles que comienzan graciosamente cuando los hijos osan referirse a sus padres como ‘mis viejos'.

Una señal por sí sola no levantaría sospecha de envejecimiento, pero varias en conjunto darían que pensar: dificultad para dormir y necesidad de ir con frecuencia al baño de noche; olvido de nombres, deterioro de memoria, pensamientos borrosos; sensación friolenta por pérdida de grasa corporal; postura encorvada por deterioro de discos vertebrales desajustados; falta de apetito, disminución del peso por pérdida de tejido muscular; limitación de la audición, visión, movilidad, de percepción de sabores y olores; necesidad de medicamentos para la tiroides, el colesterol o la presión arterial; dificultad en el uso de la tecnología moderna y reducción de facultades cognitivas; fatigas, mareos y pérdida de equilibrio por falta de control de la función en el oído interno; presbicia y dificultad para adaptarse a resplandores y oscuridad; sarcopenia que menoscaba el equilibrio, la movilidad y la resistencia, aumentando el riesgo de caídas; fragilidad, pérdida de independencia; cambios de humor, depresión, melancolía, irritabilidad, desagrado por bromas agresivas.

La vejez con frecuencia también impacta los procesos sociales, afectando los roles personales, las posiciones sociales y la necesidad de enfrentar la pérdida de relaciones estrechas. La tercera edad induce a una concentración en actividades y metas más importantes, y también estimula preferencias y perspectivas menos materialistas y más trascendentales.

En general, es un proceso gradual, no repentino, que reduce gradualmente las reservas fisiológicas, aumentan el riesgo de muchas enfermedades y disminuyen la capacidad del individuo. Aunque la mayoría de estos cambios se asocian con la edad cronológica, lo cierto es que hay personas de 70 años y más que gozan de buen estado de funcionamiento físico y mental, mientras que otras de igual edad pueden ser muy frágiles y requerir apoyo para satisfacer sus necesidades básicas. La diferencia se puede deber en parte a influencias del entorno y al comportamiento pasado y presente de cada individuo. Así, quienes pueden vivir más tiempo en buen estado de salud podrían cambiar de ocupación en sus años de vejez y continuar siendo productivos para ellos, acabando con el estereotipo de constituir cargas para la sociedad o personas débiles y dependientes. De hecho, el aumento de la longevidad, sobre todo debido al avance de la medicina moderna y estando la persona todavía con capacidad productiva, no debería ella considerar su existencia como una extensión del período de jubilación, porque podría todavía mantenerse activa.

Quien sienta un par de estos síntomas no tendría razón de preocuparse. Quien sienta varios de ellos: sonría, muéstrese alegre siempre, coma alimentos nutritivos, practique ejercicios periódicamente, evite el sedentarismo, fortalezca su independencia, cultive sus relaciones personales y lazos familiares. ¡Cuide su trabajo mientras tenga salud y no deje de promover su crecimiento personal en el Año Nuevo!

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