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18 de Oct de 2019

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

Panameños ilustres (I)

‘[...] mientras los partidos se sigan repartiendo la burocracia estatal, reproduciré, [...], varios artículos sobre algunos panameños ilustres [...]'

Los partidos políticos están en la tarea de hacer ‘alianzas' en busca de votos para sus candidatos. Ofrecen, para ello, el ‘el oro y el moro'. El ejemplo lo tenemos en la primera alianza que se hizo entre el Partido Panameñista y el Popular. En mayo 5 sabremos si el ofrecimiento burocrático se justificó o no.

Por mi parte, mientras los partidos se sigan repartiendo la burocracia estatal, reproduciré, haciendo ligeras reducciones, varios artículos sobre algunos panameños ilustres que han engrandecido nuestro país.

PROF. RODRIGO MIRÓ

Hay personas cuya muerte nos produce una sensación de vacío irreparable. Eso no sucede con Rodrigo Miró; si bien nos embarga su falta de presencia física, él sigue vivo, presente siempre en sus escritos, ensayos, investigaciones, libros y en su colección de muy selectas pinturas.

Miró era un estudioso permanente; siempre estaba indagando sobre nuestro pasado. Poseía una memoria privilegiada que nunca le falló y contribuyó a facilitarle mucho al plasmar en sus escritos los capítulos más desconocidos de nuestra nacionalidad. Una charla con él enriquecía a sus interlocutores por más ilustrados que estos fueran. Era un pozo inagotable de sabiduría. ¿Qué produjo Miró? De todo. Ni él mismo tuvo idea de lo valioso de su legado histórico. Sus obras serán fuente permanente de inspiración para quienes buscan conocer lo fuimos ayer.

‘Cualquiera puede hacer historia', dijo Oscar Wilde, ‘pero solo un gran hombre puede escribirla'. Eso hizo Miró y por eso es grande.

LOS MOTTA

Los hermanos Motta (Arturo, Alberto, Roberto, Jorge y Felipe) se distinguieron siempre por su dedicación al trabajo productivo. En sus inicios carecían de muy poco dinero, no eran pobres, pero tampoco ricos; eran muchos con una numerosa familia.

Siendo yo muy joven recuerdo bien a Felipe Motta. Mi abuelo tomaba combustible para su automóvil en una pequeña gasolinera que Felipe tenía frente al Hotel Internacional, en la Plaza 5 de Mayo. Felipe despachaba él mismo la gasolina a sus clientes. Trabajaba muy duro, pues sus condiciones económicas en esa época, solo le permitía tener un ayudante.

Poco a poco, con el pasar de los años, con gran dedicación y mucho trabajo, sus empresas (la de todos los Motta) fueron mejorando y también sus ingresos.

Un tío, al morir, les dejó una finca ganadera muy cerca de Remedios. Inmediatamente los cinco hermanos Motta, turnándose en las labores del campo, fueron ampliando la nueva hacienda adquiriendo finos sementales, que mejoraron la calidad y el número de reses. Hoy día ellos son propietarios de una de las principales fincas ganaderas del país.

Con el pasar del tiempo la familia Motta, en conjunto, se constituyó en una de las más adineradas de Panamá.

La segunda generación heredó de sus antecesores la virtud al trabajo y a la honestidad. Incrementaron los bienes recibidos y han constituido, cada uno de ellos, empresas que han contribuido al engrandecimiento del país y a la creación de numerosas fuentes de trabajo.

HACE 22 AÑOS MURIÓ, EL DÍA 19, UN GRAN PANAMEÑO, GABRIEL LEWIS GALINDO

Panamá perdió con su muerte un gran panameño. Entre varias cosas contribuyó con mucho trabajo, extraordinaria habilidad e inteligencia a que los Tratados que firmó Omar Torrijos con Jimmy Carter fueran una realidad. Además fue un impulsador de infinidad de empresas que engrandecieron nuestro país.

Sobre Gabriel dijo en sus memorias que escribió María Mercedes De la Guardia de Corró que él ‘era un empresario extraordinariamente exitoso. Un desarrollista, visionario, un diplomático que demostró que el potencial de un país no depende de su tamaño, sino de la voluntad de sus ciudadanos y fue también un ser humano que vio la vida con entusiasmo nada común, apurando de ella, hasta la última gota!'.

Sobre el fallecimiento de Gabriel escribió Juan David Morgan: ‘los que quedamos acá en la Tierra nos sentimos hoy más protegidos al saber que contamos con un embajador dinámico de voluntad inquebrantable, con gran corazón, intercediendo siempre hasta el mismo Dios en beneficio del planeta que lo cobijó en vida'.

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