La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Martín Testa Garibaldo

Columnistas

Educación ambiental en la JMJ

La encíclica la complementa al final con la llamada Oración por la Tierra

Este 26 de enero a nivel internacional celebramos el Día de la Educación Ambiental, pero con la particularidad de que nuestro país está inmerso en la Jornada Mundial de la Juventud. El sábado veintiséis, según la Agenda del Santo Padre, el papa Francisco oficiará su primera misa en Panamá. Esta coyuntura hace propicia la invitación para leer la Segunda Encíclica del papa, denominada Laudato si .

En este documento, presentado en el 2015, a 40 años de que se constituyera la efeméride ambiental que hoy nos ocupa, el papa hace alusión a la importancia de la educación para una alianza humana y así enfrentar los problemas ambientales.

La encíclica la complementa al final con la llamada Oración por la Tierra. Esta plegaria tiene un lirismo diáfano, la cual bien la podemos categorizar como una prosa poética. Al fin y al cabo, qué podríamos esperar, si su autor fue profesor de literatura en colegios jesuitas.

En sus clérigos versos, no por menos, coloquiales, rescato los que invocan a que seamos protectores y no depredadores, para que sembremos la belleza y no la destrucción; pero, sobre todo, es un llamado a los corazones de quienes solo buscan beneficios a costa de los pobres y los recursos naturales.

Para quienes tenemos una mayor aproximación a la teoría de la Evolución por encima de la Creacionista y, por tanto, en constante debate ante esta controversia, no podemos dejar de maravillarnos por esta Oración que podría por coyunturas como la actual, conciliar esta dicotomía.

El papa Francisco, reconocido antes por su nombre Jorge Mario Bergoglio, escogió el nombre de Francisco por el santo Francisco de Asís, patrono de los ecologistas. Es el segundo papa que visita Panamá y el primero en ser latinoamericano, aunado en el primer jesuita como sucesor de Pedro.

Esta orden religiosa, fundada por san Ignacio de Loyola, se caracteriza por su apostolado por la educación, quizás esta sea la base por la cual el mundo católico tenga un educador ambiental a la cabeza del Vaticano.

Pero bien, volviendo a nuestra JMJ, vemos con alegría, cómo cristianos no católicos, además de judíos, musulmanes y profesantes de la fe Bahá'i, se suman a este conclave internacional de jóvenes católicos. Y en mi caso particular que tengo por doctrina filosófica el Panteísmo, la cual tiene por cosmovisión que Dios es el equilibrio del universo y la naturaleza, igual celebramos la Jornada y este día de docencia ambiental.

En acciones concretas, por ejemplo: los organizadores incentivan en los peregrinos el uso de envases y termos reutilizables para el agua, con el fiel propósito de disminuir la utilización de botellas plásticas. Este mal hábito se ha tornado en la gran pandemia ambiental en nuestras cuencas hidrográficas y costas, atentando contra flora, fauna y la misma vida humana.

La generación que nace entre las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado, que es cuando se crean los movimientos ambientalistas, no hemos cumplido en dejar un planeta mejor del que encontramos, muy por el contrario. No obstante, facilitemos a esta juventud del capital tecnológico para que puedan frenar el ritmo del deterioro ambiental heredado.

La característica hospitalidad de la población panameña será protagonista en esta historia, que no volverán a vivir las generaciones presentes en esta región. Por tanto, aprovechemos el escenario, porque se predica donde hay feligreses y se promueve la educación cuando hay pertinencia.

Es indudable el gran impacto ambiental que recibirá el país; sin embargo, es de igual tamaño la oportunidad para hacer docencia, en esta coyuntura donde los planetas conceptuales e interreligiosos se han alineados durante estos días, entonces resaltemos iniciativas como la Oración por la Tierra, como brújulas, más allá del Día Mundial de la Educación Ambiental y las Jornadas Mundiales de la Juventud.

EDUCADOR AMBIENTAL.