La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

José A. Berdiales

Columnistas

Albinas, condiciones naturales de los manglares

En Panamá, de acuerdo al Atlas Mundial de los manglares, las especies de árboles que se encuentran en nuestro ecosistema de manglar

Panamá contaba en 1968 con una superficie de mangle superior a las 300 000 ha. Sin embargo, en la actualidad existen aproximadamente 170 000 ha; lo que indica que en los últimos 40 años se han perdido unas 130 000 ha (Autoridad Nacional del Ambiente, 1991, Ministerio de Ambiente), algunas actividades relacionadas con el uso agropecuario de los terrenos, desarrollo urbanístico, turístico y la producción de camarones en tinas han provocado la disminución de la superficie de mangle.

En Panamá, de acuerdo al Atlas Mundial de los manglares, las especies de árboles que se encuentran en nuestro ecosistema de manglar son: Rhizophora racemosa, Rhizophora mangle, conocidos como mangle rojo ambos; mangle blanco (Laguncularia racemosa); mangle negro (Avicennia germinans); mangle salado (Avicennia bicolor); mangle piñuelo (Pelliciera rhizophorae); y mangle botón (Conocarpus erectus L.); mangle marica (Tabebuia palustris) y Alcornoque (Mora aleifera).

Las especies de mangle, como especies halófitas, pueden tolerar concentraciones variables de salinidad: se pueden encontrar desde 0 ups (unidades prácticas de salinidad) hasta 70 ups (la salinidad del mar es de aproximadamente 35 ups).

Se ha determinado que la colonización la inicia el mangle colorado o mangle rojo (Rhizophora mangle), una especie que tolera salinidad desde 0 hasta 45 ups, requiere de tiempos de inundación mayores y aguas con mayor circulación y se arraiga bien en suelos muy blandos e inestables, los cuales afianza y estabiliza al crecer; esto permite la colonización de otras especies, como el mangle salado, mangle negro o mangle prieto (Avicennia germinans), una de las especies más tolerantes a la salinidad: en suelos hipersalinos (70 ups) puede modificar su estructura fisonómica, formando arbustos o matorrales; posee pneumatóforos que le permiten realizar intercambio de gases; igualmente afianza los suelos. El mangle blanco (Laguncularia racemosa) puede encontrarse distribuido entre los dos anteriores; tolera salinidades de 0 a 45 ups, con frecuencia de inundación menor al mangle rojo.

¿Qué es una Albina dentro de un ecosistema de manglar? Según la definición de varios diccionarios, son: ‘Laguna pequeña y temporal formada por el agua del mar en costas bajas y arenosas'. La sal que queda en esa laguna al evaporarse el agua en verano se cristaliza y queda acumulada en el suelo. Esta sal que queda en estas marismas, cuando se secan por evaporación se forma una apofilita por la acumulación de la salinidad.

¿Qué es apofilita? Silicato de calcio hidratado de color blanco, que se endurece con las temperaturas altas. En pocas palabras, es como un gel cementoso. En estos sitios el desarrollo fisiológico de las especies de mangle es muy lento por la alta concentración de salinidad, las Avicennias son las más adecuadas para crecer en estos suelos.

En nuestros ecosistemas de manglar encontramos albinas naturales distribuidas en diferentes lugares geográficos del Pacífico, como en la provincia de Herrera, en el Parque Nacional Sarigua y en la playa El Agallito; en la provincia de Los Santos, en la región de las salineras (corregimiento de Santa Ana); en la provincia de Coclé, en Aguadulce; y en manglares de Chame (provincia de Panamá Oeste) se encuentran algunas pequeñas albinas.

Las especies que encontramos en los manglares presentan adaptaciones para solucionar los problemas por exceso de salinidad y saturación del suelo con agua de mar. El problema de salinidad es solucionado de diferentes maneras: regulando la concentración salina en sus tejidos, utilizando glándulas para eliminar el exceso de sal y filtrando la sal del agua que entra al cuerpo de la planta (Walter 1977). Además, estas especies han desarrollado estructuras que les permiten obtener oxígeno a través de sus raíces aéreas; para lo cual utilizan pneumatóforos y raíces zancudas (Nakamura, T. R. Minagawa & S. Havanond. 2004).

En Panamá no se deben restaurar las albinas, se han observado algunos proyectos de restauración con la especie mangle rojo que se han ejecutado en estos sitios y el resultado ha sido catastrófico, casi todos los plantones han fallecido y los que han quedado vivos no crecen mucho en altura, debido a la concentración de sal que contiene el fango, esos fondos se pudieron destinar a otras zonas donde se amerita su recuperación o restauración inmediata.

Para los programas de restauración o recuperación en zonas de los manglares, es muy importante tomar en cuenta la unidad práctica de salinidad del suelo como está descrito anteriormente después usar la especie de mangle de acuerdo a la unidad ups, se recupera el sitio de forma natural, replicando la regeneración natural como ocurre en cualquier ecosistema.

En la región del Pacífico panameño encontramos cuatro zonas en el manglar que son vulnerables (se denomina zonas vulnerables a todas aquellas que se encuentran expuestas a eventos naturales o antrópicos, que pueden afectar los diversos usos del lugar). La bahía de Panamá, las diferentes construcciones que se han dado en este ecosistema de manglar, sin tomar en cuenta un estudio de uso de suelo, y si existe, no se han tomado la precauciones adecuada para las diferentes construcciones que se han ejecutado en el ecosistema, lo cual ha producido una alteración en el equilibrio ecológico de las especies marino costeras.

El Área de Uso Múltiple Bahía de Chame, las actividades de producción de carbón, muletillas, leña, entre otras, son incontrolables, poniendo en peligro el uso del recurso natural, sobre todo el mangle rojo. En la provincia de Veraguas, en la zona del Pacífico la expiación agrícola y ganadera es insostenible, el único remanente de bosque existente entre el mar y tierra firme es el bosque de manglar y en la provincia de Chiriquí, en los manglares de David existen altas poblaciones del helecho Acrostichum aureum, que han invadido el ecosistema de manglar. Esta especie de helecho pone en peligro la regeneración natural del bosque.

Este artículo pretende que se tomen las medidas adecuada de restauración de manglares, que es un ecosistema muy complejo y frágil; no se pueden estar tomando decisiones técnicas a la ciega, malgastando recursos privado o estatales. De debe realizar un diagnóstico del estado del ecosistema de manglar, para, a través de estos resultados, tener definido el método de restauración de acuerdo al porcentaje de salinidad de los suelos y elegir la especie apropiada para el sitio seleccionado para la restauración. Es recomendable hacer partícipes a las comunidades aledañas, con el propósito de que se apropien de la recuperación del bosque y sean ellas mismas quienes conserven y protejan el manglar.

Los evaluadores de estos proyectos de restauración deben garantizar que se puedan desarrollar los procesos de recuperación en sus diferentes fases, para lo cual se debe tener un conocimiento previo de lo que es un ecosistema, sus especies, su estructura y su funcionamiento y poder determinar las causas por las cuales se generó el daño. Las condiciones actuales de una restauración ecológica van a depender de su relación histórica entre naturaleza y sociedad.

EL AUTOR ES CONSULTOR FORESTAL EN ECOSISTEMAS DE MANGLARES.