20 de Feb de 2020

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Maritza Mosquera de Sumich

Columnistas

Un Gobierno ideal: mera ilusión o esperanza

Sin ánimo de ofender a nadie, hoy vemos a los filósofos como personas que se dedican solo a pensar y a formular pensamientos que son lógica y racionalmente correctos

En una sociedad donde la esperanza se ha debilitado y la credibilidad en la política y los políticos está en su punto muerto, por supuesto que hay sus excepciones. creo oportuno reflexionar sobre el idealismo, porque debemos apuntar a un cambio de actitud y comportamiento en materia política y buscar un norte.

Confucio decía: ‘Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a uno malo, examínate a ti mismo'. Y la pregunta es: ¿realmente nos estamos examinando o continuamos buscando nuestra conveniencia y oportunidad? Por su parte Platón, quien aportó muchísimo a la metodología del conocimiento, en su libro La República, sugiere que un filósofo es la persona ideal para gobernar, porque, por definición, un filósofo es quien ama la verdad y se ha liberado de los deseos mundanos que corrompen el carácter, en otras palabras, alguien incorruptible. Coincido con el filósofo Platón en este punto y manifiesto: el Gobierno ideal no debe ser corrupto.

Sin ánimo de ofender a nadie, hoy vemos a los filósofos como personas que se dedican solo a pensar y a formular pensamientos que son lógica y racionalmente correctos, pero no como individuos que actúan correctamente, y que deberían ser reconocidos como tales. En nuestra sociedad en general, persiste una inconsistencia, entre pensamiento palabra y acción y la corrupción ha permeado a casi a todos los sectores y niveles.

En este siglo XXI el esquema político moderno, plagado de anomalías, vago y casi inalcanzable, muestra vicios de agotamiento y desencanto, situación que se vive a diario y en nuestro continente. En nuestro país, contamos con muy buenos líderes religiosos, juveniles, empresariales, de movimientos sociales (indígenas, ambientalistas, músicos, artistas, deportes y cultura), entre otros, pero nos urgen líderes políticos que no transijan con la corrupción y que dejen de lado el ‘hard power', para dar paso al ‘soft power', es decir, el poder blando.

La historia nos ha demostrado que existen y existirán liderazgos con ese comportamiento. En el siglo XX en nuestro país, de acuerdo a varios proyectos elaborados por expertos y conocedores del tema, se han destacado Belisario Porras, Arnulfo Arias Madrid, Ricardo J. Alfaro, Omar Torrijos y Guillermo Endara, con una gran visión emprendieron obras de gran repercusión y trascendencia a nivel nacional.

¿Qué tipo de líderes necesitamos en el Panamá de hoy, para que exista un Gobierno ideal? A mi parecer, el Gobierno ideal sería uno que no sea corrupto. De acuerdo al analista político y comunicador Diego Crescente, son seis las cualidades que debe demostrar este tipo de adalid en el siglo XXI, ellas son: credibilidad, firmeza, autoridad, honestidad, convicción y empatía.

En nuestro continente, encontramos algunos ejemplos de esta época, con alguna de estas cualidades, la revista norteamericana Foreign Policy destaca a cuatro presidentes latinos de gran influencia y liderazgo, ellos son José Mujica de Uruguay, Enrique Peña Nieto de México, Dilma Rousseff y finalmente Juan Manuel Santos. No podría dejar de mencionar en el norte a Barack Obama, quien consiguió crear credibilidad con el ‘yes, we can'.

Creemos que si los panameños nos proponemos y decidimos unirnos para provocar el cambio necesario, reemplazando el clientelismo político por una participación y comportamiento honesto y justo, lograremos apoyar a líderes con las seis cualidades destacadas con anterioridad, para tener un Gobierno ‘ideal', libre de corruptos, y que responda a los intereses del pueblo y de los más necesitados.

LA AUTORA ES VICEPRESIDENTA DE LA CONFEDERACIÓN INTERAMERICANA DE RELACIONES PÚBLICAS (CONFIARP) Y DOCENTE UNIVERSITARIA.