26 de Sep de 2022

  • Jorge Samaniego

Columnistas

Y Usted, ¿qué hace?

‘¿Cómo explicar que, [...], hacen falta valores para ser realmente bueno en lo que haces? ¿Ser ingeniero te hace buena persona? No. [...]. Ser una buena persona te hace un mejor ingeniero'

Estaba sentando en la sala de mi casa, viendo a mi hija de cinco años colorear en uno de sus libros de dibujos. De la nada, mi hija se voltea y me dice: ‘Papá, ¿tú de qué trabajas?'.

Acababa de regresar del proyecto, y aún tenía mis botas de trabajo puestas, acusando un color blanquecino propio del polvo del proyecto, y muy diferente al color original de mi calzado. Divertido con su pregunta le respondí ‘soy ingeniero'. Lo que sucedió una fracción de segundo después probó ser una de las preguntas más complejas que me han hecho. Al responderle a mi hija, noté un gesto de duda en su carita, y antes de que pudiera decir algo, me sorprendió diciendo ‘¿y qué es lo que hacen los ingenieros?'.

Dudé un segundo. ‘Qué clase de pregunta es esa?', pensé.

Al instante se desató un debate interno en mi mente, buscando explicaciones sencillas, lógicas con las que pudiera responderle a mi hija. Mi tren de pensamiento se fue al pasado, a los años de estudio en los que aprendía las herramientas de la que sería mi profesión.

Recordé también mi primera experiencia laboral, a mi primer jefe directo, al primer capataz con el que trabajé: ‘Rigo', sonó en mi mente.

Rigo me orientó mucho cuando era un recién egresado, en pánico, frente a una pequeña tropa de obreros.

Volví al momento y pensé ‘¿qué es lo que hago?'. Debía responder a la mirada impaciente de mi hija.

Sacudí los pensamientos confusos y me enfoqué. Recordé que soy miembro de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, el gremio colegiado de mayor trayectoria a nivel nacional. Este año, cumplirá 100 años. Seguro que decirle eso a mi hija me haría sonar importante. Pero eso no explica lo que hago.

También soy inspector de la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura, una alta distinción en el gremio. Por esta designación, investigamos a los malos panameños que valiéndose del engaño, consiguen documentación falsa y ejercen con malas prácticas, engañando a muchos ciudadanos, y poniendo en riesgo vidas.

‘Poniendo en riesgo vidas', resonaba en mi cabeza. Y es que así de seria es la profesión del ingeniero. Un error, por descuido o por falta de conocimientos, puede causar la muerte de personas, y ya ha sucedido con consecuencias devastadoras. Un edificio colapsado, un puente caído, una carretera que se hunde, una represa que falla, y personas mueren.

Para construir estructuras duraderas y bien fundamentadas hacen falta años de estudio, y mucha experiencia acumulada, basada en ciencias y sentido común.

Estuve tentado a decirle a mi hija, que es por lo que hago que a veces me separo más tiempo de lo que me gustaría de ella y de su mamá, que es debido a que el proyecto queda lejos que no puedo llevarla a la escuela, y que rara vez estoy en casa cuando despierta. Quise explicarle que así como para el músico, las notas de un pentagrama son su idioma, para el ingeniero los números son la manera de explicar eventos. Que las matemáticas y la física pueden volvernos fríos o hasta distantes, pues tratamos de explicar de manera sencilla y eficiente la vida, pecando a veces con silencios que transmiten ausencia a nuestros seres queridos, pero que realmente están llenos de cálculos y probabilidades en las que ponderamos lo afortunados que somos de tener una familia, elevando a un factor infinito la constante del amor hacia ellos.

¿Cómo explicar que, aparte de conocimientos, hacen falta valores para ser realmente bueno en lo que haces? ¿Ser ingeniero te hace buena persona? No.

Funciona al revés. Ser una buena persona te hace un mejor ingeniero.

Finalmente, en lo que han de haber parecido horas a mi hija, le respondí: ‘Los ingenieros son las buenas personas que construyen Panamá'. El gesto de mi hija se suavizó, y su sonrisa satisfecha me indicó que mi respuesta le había complacido. Tan rápido como me preguntó, regresó a su mundo infantil, a colorear, dejándome a mí lleno de emociones que supe administrar, al punto de hacerlas imperceptibles al entorno.

Panamá, siempre hay profesionales que trabajan para hacerte grande. Aprovecho para felicitar a los colegas arquitectos e ingenieros certificados e idóneos de este gran país. Sigan siendo buenas personas. Los saludo desde la Seccional de Azuero.

Y a los impostores que atentan contra la ciudadanía, sepan que van a caer. Sepan que venimos por ustedes.

Dios nos guíe.

INGENIERO