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13 de May de 2021

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Rafael Carles

Columnistas

Por una nutrición digna

El nivel de información y conocimiento sobre lo que se necesita hacer nunca ha sido mayor. La comunidad global

Si usted quisiera tener una visión exacta del estado actual de los problemas de nutrición en el mundo, invitamos la lectura del Informe Global de Nutrición de 2018 (https://globalnutritionreport.org/reports/global- nutrición-informe-2018 /). El documento fue preparado por un grupo de expertos independientes y contiene datos, cifras, estudios de caso y recomendaciones útiles para analizar y tomar decisiones.

Según el Informe, la desnutrición es un problema global que frena el desarrollo con consecuencias humanas inaceptables. Aunque el Decenio de Acción de las Naciones Unidas sobre Nutrición 2016-2025 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ayudan a enfrentar la desnutrición y acelerar el progreso, hasta ahora la malnutrición sigue inaceptablemente alta y el progreso inaceptablemente lento. La desnutrición es responsable de más enfermedades en el mundo que cualquier otra causa. Niños menores de cinco años enfrentan múltiples cargas: 150.8 millones están atrofiados, 50.5 millones fallecen y 38.3 millones tienen sobrepeso. Mientras 40 millones de recién nacidos al año sufren de peso bajo, el 40 % de la población adulta sufre de sobrepeso y obesidad, una epidemia que se extiende desde África hasta América y aumenta entre los adolescentes. Las mujeres tienen una incidencia mayor que los hombres cuando se trata de ciertas formas de desnutrición: el 30 % de las mujeres en edad reproductiva tiene anemia y una mayor prevalencia de obesidad que los hombres, a pesar de que existen todavía millones con bajo peso.

El nivel de información y conocimiento sobre lo que se necesita hacer nunca ha sido mayor. La comunidad global y las partes interesadas a nivel nacional están en posición privilegiada para ofrecer resultados, con más gobernanza, políticas, acciones, planes y objetivos. A través del Informe Global de Nutrición de 2018 se pueden identificar los principales problemas y determinar las acciones para consolidar el trabajo y llenar los vacíos.

En Panamá, las dietas malsanas y el exceso de comida procesada representan una amenaza importante para lograr los objetivos de nutrición. Las ventas de fórmulas infantiles siguen creciendo y uno de cada cinco niños menores de 24 meses de edad come una dieta mínimamente aceptable. Niños en edad escolar comen demasiados granos refinados y bebidas endulzadas, y no suficientes alimentos que promuevan la salud, como frutas, verduras, legumbres y granos integrales. Más de la mitad de los niños en edad escolar no come fruta a diario; sin embargo, más de la mitad consume sodas todos los días. Si analizamos los más de 10 mil productos alimenticios envasados que se comercializan en nuestro mercado, observamos que dos de cada tres tienen una calidad de nutrientes relativamente pobre, con una propensión al consumo mayor en los sectores de ingresos bajos y medios que en los de ingresos altos.

Las políticas y los programas orientados a mejorar las dietas y la alimentación en la población de algunos países han demostrado ser efectivos, pero en general no hay un paquete integral de acciones. La base de datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la Implementación de la Acción de Nutrición (GINA), que incluye más de mil doscientas acciones específicas en 191 países en el apoyo de dietas saludables, consiste principalmente en la adopción de impuestos a las bebidas azucaradas y comida chatarra, políticas de reformulación de productos, fortificación de alimentos básicos, prohibición de comida malsana en kioscos escolares, regulación de publicidad de alimentos para niños y creación de un sistema de etiquetado de advertencia.

Los datos presentados en el Informe muestran que las dietas de baja calidad entre recién nacidos, niños, adolescentes y adultos son inaceptables, y que ningún país o grupo de población está inmune. Por tanto, desde el presidente de la República y sus ministros, hasta los diputados de la Asamblea Nacional y demás autoridades de salud, directores de escuelas y colegios, industriales, empresarios y miembros de la sociedad en general, deben tomar conciencia y sumarse en la implementación de acciones para garantizar que los sistemas y entornos alimentarios en todo el país ofrezcan comida saludable que sea asequible, accesible y deseable para todos.

Al examinar con detenimiento el estado actual de la nutrición en Panamá, nos preguntamos qué es lo que más ha obstaculizado la puesta en marcha de las acciones integrales propuestas por la OMS. Y rápidamente la respuesta sale a relucir: falta de voluntad política. Porque, aunque estos informes se han publicado anualmente desde 2004, los responsables de tomar decisiones han preferido mirar hacia otro lado y minimizar así la importancia del problema. En esta ocasión esperamos que el Informe reciba la atención que merece por la salud y beneficio de todos.

EL AUTOR ES EMPRESARIO, CONSULTOR EN NUTRICIÓN Y ASESOR DE SALUD PÚBLICA.