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27 de Nov de 2020

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Julio Yao Villalaz

Columnistas

Panamá: el yunque y el martillo (II)

Lo decimos con conocimiento de causa, como asesor del canciller Juan Antonio Tack, único negociador del Tratado del Canal

Lo decimos con conocimiento de causa, como asesor del canciller Juan Antonio Tack, único negociador del Tratado del Canal, y del general Omar Torrijos. Redactamos la Declaración Conjunta Tack-Kissinger de 1974, base de dicho convenio. Desde 1976-1977, el Departamento de Defensa tiene la voz cantante en Panamá, un hecho que puede explicar el rol del profesor Ellis.

¿Qué aconseja el profesor Ellis? Según el artículo citado:

Punto 1: ‘Cuando Panamá se desvíe de las normas internacionales (es decir, las normas de Washington), EE.UU. debe tomar las acciones para reorientar el país, con el fin de conservar la salud de sus instituciones democráticas ' (el subrayado es nuestro). Panamá ya se desvió de las normas de Washington, y EE.UU.; por consiguiente, debe tratar a Panamá como a Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia.

Según este punto, Panamá sería un miembro de un nuevo ‘Quinteto del Mal', sumados Bolivia y Panamá a la ‘Triada del Mal' (Cuba, Nicaragua y Venezuela).

Punto 2: ‘Cuando Panamá no se porte bien –según el profesor Ellis– EE.UU. puede restringir el acceso a puertos norteamericanos de los barcos con bandera panameña, así como el comercio de barcos que salen de puertos panameños con destino a EE.UU. (todos los que cruzan el Canal) y restringir el acceso al mercado de EE.UU. a instituciones y ciudadanos panameños '.

En pocas palabras, EE.UU. atacará nuestra plataforma económica: Canal, Zona Libre, Centro Financiero Internacional, ‘hub' internacional y otros, igual como lo hace con Venezuela, lo cual hace desde 2016 con los ‘Panama Papers'. ¿Se justifica esto?

Punto 3: ‘Si Panamá no actúa según los intereses de EE.UU., Washington debe encabezar un lobby de empresas marítimas para disuadirlo. Si Panamá insiste en su mal comportamiento, EE.UU. puede negociar con Colombia para usar sus puertos y no los de Panamá '. Nos chantajeará. ¿Es esto permisible?

Los tres puntos recomendados por el profesor Ellis constituirían una declaración de guerra ( casus belli ) contra Panamá (que no tiene ejército) y un crimen de lesa humanidad. Aunque parecen algo exageradas sus acusaciones, no olvidemos que el expresidente Bush también hizo acusaciones descabelladas sobre Panamá antes de invadirnos.

Sobre China, el mentado Ellis dice que ‘un enfrentamiento sobre Panamá puede ser preferible a que continúe el comportamiento agresivo de China' (¡sic! y ¡plop!).

El secretario de Estado, Mike Pompeo, le sugirió el pasado 5 de mayo al presidente electo, Nito Cortizo, que se opusiera a Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia, como dijo Ellis. Diez días más tarde, el 15 de mayo, el nuevo director del Consejo de Seguridad de EE.UU., Mauricio Claver-Carone, habló con el presidente electo Cortizo sobre la ‘Triada del Mal', ¡sin siquiera esperar a que el presidente electo Cortizo se sentara en la silla presidencial!

Esta descarada intervención nos recuerda la visita que hizo el entonces recién nombrado director del Consejo de Seguridad Nacional, el vicealmirante John Poindexter, a Panamá, el 5 de diciembre de 1985, que vino a dar órdenes inaceptables para Panamá al general Manuel A. Noriega, que el militar rechazó, y que dio lugar a una desestabilización que culminó con la invasión.

El hermano del presidente electo, el capitán Moisés Cortizo, testigo de dicha entrevista, le podrá dar fe de ello (Julio Yao: El Monopolio del Canal y la Invasión, EUPAN, 2019).

En cambio, el presidente Xi Jinping le transmitió al presidente electo, Nito Cortizo, un mensaje muy distinto, respetuoso y esperanzador:

‘Otorgo suma importancia al desenvolvimiento de las relaciones bilaterales sino-panameñas y me encuentro en disposición para, junto con Usted y sobre la base de respeto mutuo, igualdad y beneficio recíproco, llevar los lazos bilaterales a una nueva altura, en beneficio de ambos países y pueblos'.

Estados Unidos debe abandonar toda actitud hostil hacia China e irrespetuosa hacia Panamá y buscar convergencias para la paz mundial. Debe regresar a la diplomacia y no armar líos innecesarios.

En el primer ferrocarril interoceánico del mundo de 1855, una empresa de EE.UU. y mano de obra china se conjuntaron sin mayores percances, y esa experiencia debe ser basamento histórico suficiente para preservar el Canal de rivalidades inexistentes.

Panamá debe actuar sobre la base de la Carta de la ONU y el Derecho Internacional para defender nuestros intereses nacionales con pleno respeto al legítimo interés mundial en la vía acuática.

Son esenciales la dignidad y la reciprocidad en las relaciones internacionales, pero eso no basta: es más importante y urgente afincar nuestra política exterior en normas y principios firmes y bien cimentados.

ANALISTA INTERNACIONAL Y EXASESOR DE POLÍTICA EXTERIOR.