07 de Dic de 2021

  • Ricardo Enrique Molinar Joly

Columnistas

La caída de la esclavitud mental

Hablar del desarrollo de la política en la República de Panamá en los últimos 30 años, provoca satisfacción para pocos

Hablar del desarrollo de la política en la República de Panamá en los últimos 30 años, provoca satisfacción para pocos, frustraciones para propios e incertidumbres para muchos. Esta actividad, si la especificamos como partidista, produce desequilibrio en la sociedad, ya que los intereses se van adecuando según los protagonistas renombrados como POLÍTICOS.

Política puede definirse como una rama de la moral que se ocupa de la actividad en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por hombres y mujeres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al BIEN COMÚN.

Es una realidad y debemos aceptar que muchos lo han considerado como una herramienta para hacerse del poder, actuando sin medir las consecuencias, priorizando beneficios para propios y allegados ‘amistades y familiares'. Esto en detrimento de la gran mayoría que por cualesquiera que fuesen las razones, depositamos la confianza al validarlos como autoridades electas por la voluntad popular (presidentes, vicepresidentes, diputados, alcaldes y representantes); práctica esta muy alejada de los que practicamos la DOCTRINA TORRIJISTA.

Puedo observar a los usurpadores de las clases marginadas, que hoy se dieron cuenta de las pestilencias de los calzados del pueblo y decidieron no usarlos más, promover varias de sus gestiones en el país, grandes obras (infraestructuras, puentes, carreteras), cuya excusa se le atribuye al progreso… y sin legitimidad alguna no se explican los costos reales y menos las obligaciones económicas a las cuales involuntariamente nos han comprometidos como panameños en los próximos 20 años.

La ansiedad de una población, deseosa de acortar el tiempo de salida del Gobierno anterior, mostró el abrumante cansancio popular al ver desvanecer las esperanzas depositada en las elecciones del quinquenio pasado. El mensaje llegó con fuerza y determinación, pero entristece ver que en las hemerotecas del país será muy difícil encontrar evidencias de elementos de satisfacción de una gestión que se despide sin brillo alguno, más allá de un amargo recuerdo que las mayorías de los panameños no querrán volver a recordar.

Estoy plenamente convencido de que los tiempos han variado y consigno el pensamiento de los panameños, aun más de los colonenses; dificultosamente podrán intentar los mal llamado POLÍTICOS engañarnos nuevamente con discursos baladíes, entregas masivas de materiales de construcción y alimentos vencidos, simulando haber cambiado y exigiendo otras oportunidades.

Debo recalcarles a estos señores que la esclavitud mental se abolió y jamás, pero jamás, podrán volver a encontrar las esposas que no le daban vida a nuestra inteligencia. Este es un Panamá distinto con panameños diferentes, los cuales estamos convencidos de que VIENEN MEJORES TIEMPOS desde el 1 de julio, cuando se abrieron las verdaderas puertas de un país libre, donde se generen mejores condiciones para todos.

DOCENTE UNIVERSITARIO.

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